Ya ha llegado esa época del año en la que parece que las aceras pueden derretirse en cualquier momento, los bancos a la sombra son los más cotizados y el colega con piscina pasa a ser tu mejor amigo. Y ha empezado fuerte: esta semana en La Rioja se han alcanzado temperaturas superiores a los 35 grados.
Los abanicos ya son el accesorio imprescindible. El dependiente de una tienda que apenas lleva treinta minutos abierta comenta que, durante la tarde, «de cuatro clientas que han entrado, tres se han llevado abanicos». Es lo que toca. Cualquier ayuda es bienvenida para hacer más llevaderas las altas temperaturas.
Aunque se recomiende evitar hacer esfuerzos físicos en las horas de más calor, son muchos los trabajadores que tienen un horario que cumplir y que, para más inri, deben hacerlo al aire libre.

FERNANDO DIAZ/RIOJAPRESS
«Aquí nos toca trabajar haga frío o haga calor», comenta un albañil mientras hace un un descanso y se hidrata antes de retomar el trabajo.
Sandra es camarera y, por suerte para ella, puede alternar entre atender la terraza o en el interior del bar, donde el aire acondicionado hace la jornada más llevadera. Aun así, cuenta que es «bastante duro» y que no se imagina «lo mal que lo tiene que pasar la gente que tiene que estar en la calle todo el día». A pesar de todo lo malo, prefiere trabajar con calor, porque «la ropa de invierno es más incómoda al ser más abrigada».
Para sobrellevar el calor lo mejor posible, Sandra intenta mantenerse hidratada y, en cuanto tiene la oportunidad, refrescarse mojándose los brazos y la nuca.
Jorge trabaja como operario del Ayuntamiento de Logroño. Se protege la cabeza con una gorra y comenta que lleva estas temperaturas «como mejor se puede». Para esquivar un posible golpe de calor en las horas centrales del día, evita hacer esfuerzos físicos muy prolongados. Busca resguardarse en la sombra siempre que tiene la oportunidad. En su mochila no pueden faltar la crema solar, el agua bien fresquita y frutas para mantenerse bien hidratado.

Cristian es repartidor y trabaja recorriéndose Logroño en su bicicleta. Tiene clarísimo que prefiere trabajar con frío: «Es más llevadero. Me abrigo bien y ya está, peor el calor…es complicado de llevar».
Se pasa «todo el día tomando agua», echándose crema de sol cada dos por tres y buscando la sombra entre reparto y reparto. Y es que eso es lo fundamental para evitar posibles sustos derivados de estas temperaturas estivales: mantenerse bien hidratado, refrescarse siempre que sea posible y protegerse del sol gorras, cremas y abanicos.


