Sucesos

El autor del atropello múltiple de Haro se niega a declarar ante el jurado

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.

El autor del atropello múltiple ocurrido en Haro en 2023, en el que murió un técnico de emergencias y otras cinco personas sufrieron diversas heridas, se ha acogido este jueves a su derecho a no declarar en el juicio con jurado que se celebra en la Audiencia de La Rioja.

El procesado, que sufre esquizofrenia paranoide y reside en Basauri (Vizcaya), ha comparecido durante unos minutos solo cuando era su turno de declarar este jueves, pero no ha estado presente en las otras tres sesiones celebradas esta semana, ya que su defensa argumentó que su psiquiatra desaconsejaba su presencia en la sala de vistas.

Su letrado también ha pedido que se pueda ausentar este viernes en el juicio, durante las conclusiones e informes de las partes y ha manifestado que, por tanto, renuncia a su derecho a ejercer la última palabra. La magistrada ha accedido a estas peticiones, lo que ha motivado la protesta de la letrada que representa como acusación particular a la madre, a los dos hermanos del fallecido en el atropello. Sin embargo, la magistrada ha recordado al acusado que debe estar presente en el momento en que se lea el veredicto del jurado, previsto la próxima semana.

También ha pedido a las partes -fiscal, seis abogados de las acusaciones particulares, la defensa y el letrado de la compañía aseguradora del vehículo que conducía el procesado- que en sus informes no utilicen un tiempo excesivo.

Por estos hechos, el fiscal acusa al conductor de ser el presunto autor de un delito de asesinato y de otros cinco en grado de tentativa, por los que pide una sentencia absolutoria y un plazo máximo de 25 años de internamiento médico.

La defensa de este hombre solicita su absolución con una medida de libertad vigilada por su enfermedad; y las acusaciones particulares reclaman diversas penas, que oscilan entre 74 y 12 años de prisión, con 5 de libertad vigilada, además de diferentes indemnizaciones.

No hubo premeditación

En el momento del atropello, el acusado tenía «totalmente anulada la capacidad entender lo que pasaba a su alrededor y no tenía capacidad de decisión libre, con una conducta enajenada por su enfermedad», según han declarado este jueves en el juicio dos médicos forenses.

Ambos forenses han declarado como peritos en la cuarta jornada del juicio con jurado que se celebra en la Audiencia de La Rioja por el atropello múltiple ocurrido la noche del 4 de septiembre de 2023 en un aparcamiento del centro de salud de Haro reservado a los profesionales sanitarios.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.

Los médicos que le evaluaron siete semanas después, a finales de octubre de 2023, han constatado que aún le duraba el brote paranoide, lo que «da idea de la gravedad de su patología», a pesar de estar medicado, ya que «toda su vida giraba en torno a una trama de persecución», con un complot del Gobierno y la Ertzaintza en su contra para hacerle daño.

Ruptura con la realidad

La esquizofrenia paranoide es un trastorno mental «grave», han explicado, que afecta a la manera de pensar, sentir y comportarse del paciente, que tiene «una ruptura con la realidad externa» a través de alucinaciones y delirios. Por ello, el acusado tenía «una distorsión del juicio de la realidad, que percibe de manera anómala, porque no se ajusta a lo que está ocurriendo, de modo que interpreta la cosas de manera diferente a cómo pasan», han relatado.

Cuando se produce una descompensación en su patología, como había ocurrido en los días previos al atropello múltiple, el enfermo manifiesta percepciones externas y creencias que son «irreductibles a la argumentación lógica». En su entrevista con estos forenses del Instituto de Medicina Legal de La Rioja, el procesado manifestó «angustia emocional» porque aún pensaba que lo iban a matar.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.

En su delirio de que es víctima de un complot y que va a sufrir un ataque, una persona con esquizofrenia paranoide pude tomar decisiones «conforme a lo que cree que está ocurriendo y reaccionar desde la distorsión de su realidad», han indicado. En esta situación, han justificado que pudo arremeter contra los sanitarios agrupados en el aparcamiento del centro de salud porque su uniforme es similar a los que llevan los agentes de la Ertzaintza. Han recalcado a los letrados de las acusaciones particulares que «no pudo simular los síntomas» porque los revivía con verdadera angustia.

«Su conducta fue impulsiva, no elaborada en días previos, no fue algo premeditado. Después del atropello se queda quieto, no se defiende, no pone excusas, es todo muy esquizofrénico», han apuntado. Respecto a su capacitación para conducir un vehículo -se desplazó 20 kilómetros con sus padres, desde Leiva a Haro, y durante el fin de semana anterior viajó a Barcelona- han dicho que físicamente puede, a excepción de que la medicación disminuya su capacidad de reacción o si una descompensación le provoca una conducta agresiva.

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