La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha denunciado públicamente el grave estado de deterioro en el que se encuentra el edificio de la Policía Local de Logroño, alertando de que las condiciones actuales ponen en riesgo la seguridad de los trabajadores y evidencian una «falta de mantenimiento crónica» por parte del Ayuntamiento.
Según el sindicato, desde hace años se vienen comunicando deficiencias estructurales y funcionales en las instalaciones, sin que hasta el momento se haya adoptado ninguna medida correctora. CSIF recuerda que el propio director general ha reconocido en varias ocasiones la urgente necesidad de contar con un nuevo edificio para la Policía Local.
Entre las deficiencias denunciadas, el sindicato menciona pérdidas de agua en radiadores, averías continuas en la caldera, rampas de acceso al garaje apuntaladas por riesgo de colapso estructural y una escalera de servicio deteriorada que se ha convertido en el único acceso ante la clausura del ascensor. Esta situación obliga a los agentes a transportar cargas pesadas por escaleras, lo que ya ha provocado tres accidentes laborales de diversa gravedad.

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Además, CSIF califica de “vergonzoso” que las pistolas táser de dotación vayan a quedar inoperativas por la falta de presupuesto para renovar sus baterías. También critica que un grupo electrógeno de emergencia adquirido hace cinco años no estuviera operativo durante el apagón eléctrico del pasado 28 de abril, al no estar conectado a la red. “El Ayuntamiento ha hecho una inversión considerable en un equipo que, en un momento crítico, no pudo ser utilizado”, lamentan.

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Para el sindicato, este caso es “una muestra evidente de mala gestión y dejadez por parte del consistorio”, al que exige actuar de forma inmediata para garantizar condiciones de trabajo seguras y dignas. También reclaman una gestión eficiente del presupuesto municipal.
CSIF amplía la denuncia a otras instalaciones municipales, como La Gota de Leche, La Atalaya o las dependencias de la Universidad Popular, cuyos trabajadores —aseguran— también sufren la falta de empatía y mantenimiento por parte del Ayuntamiento.


