La Rioja

La visita de León XIV a Calahorra: «Nunca piensas que un amigo pueda ser Papa»

Pedro Luis (en el centro) y Robert Francis Prevost (a la derecha) en sus años de estudiantes

León XIV conoció Calahorra en 2004: «Nunca piensas que un amigo pueda ser Papa»

Pedro Luis (centro) junto a Robert Francis Prevost (derecha) es sus años de estudiantes

Aunque en aquel momento pasó desapercibido, desde hace unas horas la comunidad educativa del Colegio San Agustín de Calahorra recuerda con emoción la visita que Robert Francis Prevost —ahora León XIV— realizó en octubre de 2004. En aquel entonces, el ahora Papa era prior general de la Orden de los Agustinos y realizaba visitas regulares a los centros agustinos de todo el mundo, incluida su parada en Calahorra. Sin embargo, lo que entonces se vivió como una visita rutinaria (no hay ni siquiera foto de ella), hoy se contempla como un momento histórico para el colegio.

Javier Gutiérrez, profesor recientemente jubilado del centro y director del grupo de teatro aficionado Tagaste, recuerda aquel día como si fuese ayer. «Pasó clase por clase, y un hermano que estaba muy interesado en el teatro me lo presentó. Nos fuimos a tomar un café a la sala de profesores y se interesó mucho por el grupo de teatro, por las obras que habíamos hecho y por el futuro del grupo», relata Javier. Lo recuerda como «un hombre muy afable, rayando casi lo campechano, pero a la vez muy tímido». Los profesores del colegio más mayores están emocionados con un recuerdo que ahora es histórico.

Aquel encuentro cobra ahora un significado especial para los que fueron testigos. «Nadie le dio importancia en ese momento; era una visita más del prior general a uno de sus colegios. Pero ahora nos damos cuenta de que recibimos en nuestras aulas al que hoy es Papa», comentan.

Pedro Luis junto a Juan Pablo II y al actual León XIV

Pero los lazos de León XIV van mucho más allá. El actual prior del colegio, Pedro Luis Morais, guarda un vínculo aún más cercano con León XIV, al que él sigue llamando Roberto. Compartió estudios con él en Roma. Pedro Luis, que hoy es Delegado de Vida Consagrada de la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, recuerda con cariño aquellos años. «En unas vacaciones se vino a mi casa porque quería perfeccionar el español, y estuvimos una semana recorriendo el norte de España».

La predilección de su familia por Roberto —como ellos lo conocen— se manifestó desde entonces. «Mi padre cuando murió Francisco me preguntó si Roberto tenía posibilidades de ser Papa pero le dije que era demasiado joven. Pero ayer, cuando volvía de Logroño de estar con el Obispo, lo pensé de nuevo. Me di cuenta de que era Nuestra Señora de Gracia, una advocación agustina… quizá la Virgen hizo su parte», reflexiona Pedro Luis. Sigue emocionado: «Nunca piensas que un amigo puede llegar a ser Papa».

Pedro Luis junto a Roberto Prevost y otros compañeros durante sus años de estudiantes

Pedro Luis se encontraba en Santiago, repartiendo los carteles de Santa Rita que se celebra la próxima semana, cuando recibió la noticia de la elección de León XIV. «Me encontré con el padre Pedro, que iba a hacer sonar las campanas, pero hasta que no llegué a casa no supe que era él», confiesa emocionado. La noticia le llevó a escribirle un correo electrónico para felicitarle. «Solemos hablar por correo electrónico en Navidad y por los cumpleaños, a ver si consigue leer el que le he mandado», comenta con una sonrisa.

Para Pedro Luis, recuerda al que ya es León XIV como «un gran religioso, muy sociable, y con su retranca. No se hace notar cuando está en un grupo, pero si se le pide es muy participativo». Entre los recuerdos que guarda de su etapa como estudiantes, destaca su humildad y sentido de comunidad. «Cuando nos mandaban hacer tareas de limpieza en el colegio, era el primero en ponerse manos a la obra». «Tiene una buena cabeza y recuerda muy bien a las personas, cuando volvió hace pocos años a Bilbao mi padre se acercó al acto en el que estaba y en seguida le reconoció».

La comunidad agustiniana de Calahorra celebra con orgullo el nombramiento de León XIV, un Papa con raíces profundas en la Orden de San Agustín y un corazón cercano, que un día pasó por sus aulas sin saber que, veinte años después, ocuparía el lugar más alto en la Iglesia Católica.

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