La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha constatado en el último mes incidentes violentos en varios centros sanitarios de La Rioja, en el CARPA y en el Centro de Salud de Joaquín Elizalde, «algunos de ellos de especial gravedad y en los que se ha puesto en riesgo la integridad física de los trabajadores», que llevan años reclamando al SERIS más personal de vigilancia.
En el caso de Logroño, «para todos los centros de salud y el CARPA hay un único vigilante de seguridad que va ‘rotando’ por ellos». CSIF considera que un solo vigilante de seguridad «es absolutamente insuficiente para cubrir la seguridad de los centros sanitarios de la capital cuando se están produciendo todos los días agresiones verbales, amenazas y distintas situaciones que distan mucho de lo que debería ser un ambiente de trabajo seguro, saludable y digno». Incluso, «en una ocasión se ha dado la circunstancia de requerir la presencia del ‘vigilante de Logroño’ y este encontrarse en Haro».
Este Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo «no es solo una jornada para recordar a quienes han perdido su vida o su salud en el ejercicio de su trabajo, sino también una llamada urgente a la acción, la responsabilidad institucional y la prevención real». Desde CSIF exigen medidas concretas para revertir «las alarmantes cifras de siniestralidad laboral y a construir un futuro laboral basado en la prevención y la responsabilidad compartida».
«Los poderes públicos tienen la obligación de proteger a las personas empleadas públicas garantizando entornos de trabajo seguros y respetuosos, fomentar una cultura preventiva basada en la formación y la concienciación; actualizar y aplicar normativas y protocolos y reconocer el valor del trabajo público, visibilizando el esfuerzo», apunta la central sindical.
La siniestralidad laboral «no solo se mide en accidentes visibles sino también en todos aquellos accidentes y enfermedades profesionales que no se comunican. Los riesgos psicosociales, la sobrecarga crónica, el estrés continuo, el acoso, las agresiones a profesionales o la exposición a agentes biológicos o tóxicos siguen siendo invisibilizados y normalizados. Y en muchos casos, son consecuencia directa de una infrafinanciación estructural, de recortes de personal, de la falta de protocolos de prevención efectivos y de una cultura de ‘resistencia’ impuesta a quienes están al servicio público. CSIF no puede permitir que la seguridad en el trabajo sea solo un eslogan una vez al año».
Desde CSIF se ha exigido al Gobierno y administraciones competentes medidas que incluyen reformas legislativas y estructurales pero también medidas mucho más concretas como la que hoy le transmitimos al Servicio Riojano de Salud: incrementar de forma urgente el número de vigilantes de seguridad en los centros sanitarios de La Rioja.


