No ha podido ser. El pelotari riojano Javi Zabala ha caído ante Jokin Altuna, vigente campeón, en el Atano III (22-15), quedando eliminado del Manomanista. En un encuentro donde el najerino llegó a ganar por 8-15, ha acabado encajando un parcial de 14-0 para sucumbir. Es su segunda derrota en esta liguilla, tras la que le sucedió frente a Darío (22-17). Ya sin opciones matemáticas de pasar a semifinales, se medirá al gran Larrazabal en el tercer partido.
Zabala ha comenzado acertado y con velocidad, llegando a colocarse 0-4. Ha jugado con intensidad, acertado atrás y con buenas decisiones a la hora de cruzar al ancho. Sin embargo, ese endiablado ritmo le ha pasado factura y por eso, el riojalteño ha pedido un tiempo muerto técnico. Necesitaba más pausa, pero el marcador le favorecía. Ha llegado al 0-6. Con su primer tanto, Altuna III ha cambiado de pelota, metiéndose poco a poco en el partido. Gracias a un gran saque, se ha colocado 4-8.
Pero Javi seguía en un buen momento y por ello, ha mantenido su ventaja. Se ha ido al primer descanso por delante (8-12), hasta cosechar una máxima de 8-15, que le hacía ser optimista. Sin embargo, no ha vuelto a ganar un solo tanto. Jokin ha sacado su casta de campeón para remontar un partido que no estaba jugando a su mejor nivel. Con saques constantes hacia el cuerpo de Zabala, ha puesto la vía directa hasta el tanto 22.
Tras el partido, Zabala ha expresado sus sensaciones en los micrófonos de la ETB: «He empezado con todo, sabía que tenía que meter mi ritmo. Las pelotas estaban nuevas y hacía daño. De volea también sufría». El problema ha venido después: «Desde el tanto 15 me ha venido la flojera, las pelotas se han quedado, mis golpes no hacían tanto daño y no he sabido sufrir. Ha sacado el espíritu de campeón que tiene y ha remontado».
«Una pena, he llegado al tanto 15 primero y estaba sacando bien. A partir de ahí, creo que me he rendido un poco, no he luchado todos los tantos, quería meter la mano con velocidad (algo que ha logrado al inicio) y no me entraba. Él ha empezado a acercar con el saque, me metía mucha presión, la pelota en el pecho. No he sabido salir por ahí, han ido cayendo todos los tantos de su lado y no he sabido darle la vuelta».


