Al igual que sucede en el primer día de noviembre, no se entiende un Domingo de Resurrección en Logroño sin su pertinente visita al cementerio. Desde allí parte la procesión que pone el colofón a la Semana Santa de Logroño, la del Resucitado, organizada por la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén con la participación de las otras diez hermandades de la ciudad.
Una guinda a la intensa semana de procesiones que está en vías de renovación por diversas razones. La primera de ellas es de carácter urbano: en el camino desde el cementerio hasta la sede de la cofradía -en el colegio de La Enseñanza-, el cortejo encontrará este año nuevos elementos. Inmediatamente después de la tradicional visita al Hospital de La Rioja, la procesión avanzará hacia el recién inaugurado centro de salud de La Villanueva, lo cual depara un nuevo escenario para la colorida procesión que cierra las estaciones de penitencia hasta el próximo año.

Y como todo cambia, la imagen del Resucitado frente a la fachada del centro de salud quedará dentro de no mucho para el recuerdo, pues la propia Entrada en Jerusalén, la Hermandad de Cofradías de Logroño y la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño trabajan en la sustitución de la actual talla (obra de los talleres Granda de Madrid) por otra nueva, obra del imaginero hispalense Manuel Martín Nieto.

El reemplazo de la talla del Resucitado es un deseo que viene de largo en la hermandad de La Enseñanza, que durante las últimas cuatro décadas ha sacado en procesión la imagen de un Sagrado Corazón, propiedad del centro educativo. Y al fin, si los plazos no se ven afectados por retrasos inesperados, la próxima Cuaresma deberá llegar a Logroño la nueva imagen para bendecirla e incorporarla a la procesión del Domingo de Resurrección, lo que implica que esta será la última oportunidad para ver salir del cementerio la talla de los talleres Granda.

Mientras culmina la hechura del nuevo Cristo, los logroñeses tienen la oportunidad de ir ‘despidiéndose’ de una imagen que protagoniza una de las grandes maniobras de la Semana Santa logroñesa: la salida desde el cementerio de la ciudad. Un momento que exige la máxima coordinación entre los capataces y los portadores del paso para que la figura no golpee contra el dintel de los accesos al camposanto.

También resulta singular la travesía de la procesión sobre el Puente de Piedra, ya que el Cautivo y el Resucitado son los únicos dos pasos de la ciudad que procesionan a ambas orillas del Ebro. Imprescindible es la parada que la procesión hace ante el Hospital de La Rioja, que cada año depara emociones intensas entre el personal y los usuarios del centro sanitario.

La procesión
El paso
– Santo Cristo Resucitado (Cofradía de Jesús en la Entrada en Jerusalén)

- Autor de la talla: talleres de La Escuela de Arte Religioso Granda de Madrid (1941).
- Características del paso: de caoba con cartelas y cuatro faroles de plata. Se completó el paso con cantoneras en la cruz, también de plata, así como una placa con la inscripción INRI.
- Iconografía: Jesús se muestra victorioso (los dedos índice y corazón de su mano derecho esbozan la letra uve) ante la cruz, en la que un sudario blanco evoca a su resurrección.


