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La UD Logroñés espera la respuesta de Carlos Lasheras

Una pregunta se viene repitiendo en la Ciudad Deportiva de la UD Logroñés durante las dos últimas semanas, en las que Carlos Lasheras ha tenido la obligación de atender a los medios de comunicación en la habitual rueda de prensa previa al partido del fin de semana. ¿Ha aceptado o no la oferta de renovación que le presentó hace semanas Félix Revuelta? Es la pregunta.

Es la que toca hacer desde que hace unas cuantas semanas el equipo perdiera ante el Ejea, 3-0. Entonces ya se vio que el equipo había dimitido, que despedir la temporada era cuestión de tiempo. Todo lo que ha pasado desde entonces (la salida de Sergio Rodríguez, la llegada efímera de Yayo, el arrebato de Carlos Lasheras) era del todo innecesario para una plantilla en huída desde hace semanas. Pero había que darle -a la defunción de la temporada- rango de oficialidad.

Y lo ha hecho Carlos Lasheras, entrenador, director deportivo y también el que toma las decisiones de lo que se hace y no se hace en relación al primer equipo porque nadie le pone puertas al campo del «orgullo» teniendo en cuenta que no hay nadie entre el entrenador-director deportivo y el presidente Félix Revuelta. «Ya no tenemos opciones de jugar el playoff», dijo Lasheras el pasado sábado tras la derrota en Gobela.

Ya es oficial: ya no hay nada que hacer. Aunque está todo por hacer… de cara a la próxima temporada. Lasheras ha ido resolviendo lo de su oferta de renovación con un crepuscular: «El fútbol da muchas vueltas». Aunque no tantas como para que este equipo gane un partido de fútbol. Es el segundo peor equipo del Grupo 2 de Segunda Federación en esta segunda vuelta, a pesar de ser el presupuesto más elevado. Ese «da muchas vueltas» puede significar muchas cosas. Por ejemplo, que Lasheras estaba esperando a una reacción inesperada del equipo para situarlo en el playoff y decidir si sí o si no con el equipo metido en la pelea. O puede ser también la típica frase hecha que se da a la Prensa para no decirle lo que realmente se está pensando.

FOTO: UD Logroñés.

«Siempre se trabaja», dijo el pasado viernes. Y trabajar está trabajando. Sigue recibiendo informes de futbolistas. Sigue estudiando posibles incorporaciones. Pero el famoso «entorno» de la UD Logroñés sigue sin saber si en su club se está trabajando o no en la próxima temporada -convendría saberlo cuanto antes por ir cerrando la sangría social que afecta a una entidad que parece empeñada en destruirse-. Se sigue sin saber si Carlos Lasheras no quiere seguir -«aunque no parece que vaya a seguir porque está enfadado», como dijo Revuelta hace dos semanas- o por el contrario se le ha pasado el enfado y está por la labor de demostrar que como director deportivo sí puede seguir siendo un arquitecto de ascenso, visto que desde el banquillo no parece que pueda reconducir una plantilla perezosa como pocas.

Tras cinco años en el club -en dos etapas distintas-, Carlos Lasheras está inmerso en las horas más oscuras de la entidad riojana, después de haberle dado sus horas más felices. Y aunque «siempre se trabaja», la sensación externa es que todo parece parado a la espera de que Lasheras tome una decisión, que convendría fuera lo antes posible: por el bien del club y también por él mismo, para buscar otro destino o que al menos nadie le pueda decir dentro de unos meses que la temporada que viene se hipotecó porque Lasheras tardó en decidirse.

Es incomprensible que un club profesional como la UD Logroñés permita este tipo de situaciones. Toda oferta -también las que Lasheras hace a posibles fichajes- viene con una fecha de caducidad a pie de página. Han pasado dos meses desde que se hiciera esta oferta de renovación, y el club sigue sin comunicar que Lasheras no ha aceptado el nuevo contrato, o que sí lo ha aceptado.

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