Los riojanos somos nuestros peores enemigos. Queremos justicia y bienestar, pero no queremos que los desfavorecidos, delincuentes o inmigrantes puedan reinsertarse cerca de nuestros hogares (habrá que crearles “sociedades de pega” para que puedan hacer las pertinentes prácticas). Apoyamos a nuestros agricultores en sus movilizaciones, pero seguimos comprando a los que les mal pagan el esfuerzo y la calidad de sus productos. Necesitamos mano de obra a todos los niveles, pero rehusamos invertir en los inmigrantes que podrían suplir nuestro estancamiento demográfico. Queremos un tren digno que nos comunique con el resto de España, pero nos oponemos a que atraviese el paisaje del Rioja. Necesitamos energía renovable y limpia, porque si no vamos a tener que veranear o plantar viña en lo alto del San Lorenzo, pero nos oponemos a que se instalen parques solares en nuestros campos, mientras que sacamos pecho por que los yankis extraigan gas natural en Sotés o porque se pongan hasta arriba de glifosato nuestros fértiles campos. Necesitamos diversificar nuestras fuentes de riqueza, pero no se invierte un duro público en nada que no sea el omnipresente vino y en tapar heridas incurables. No se buscan alternativas. No se trabaja en futuro, sólo en aguantar un día más (en mi escaño). Queremos revitalizar el casco antiguo, pero somos incapaces de mover ficha para, no digo “tragar con”, sino para apoyar, defender y bajar a la tierra, las pocas (únicas) iniciativas privadas que surgen. Queremos defender a la España rural y promulgamos una ley del paisaje que, sin ningún sonrojo, devalúa a prácticamente cero el valor de las tierras de decenas de miles de riojanos que, no pudiendo trabajarlas ellos mismos, pasan a tener como únicos clientes a quienes “con suerte” les pagarán una mísera renta agraria. Queremos que venga industria e inversiones a una tierra que, sin embargo, como única estrategia industrial visible, promulga nuevos impuestos donde no los había, sembrando inseguridad en cualquier persona o empresa que decida invertir en esta tierra.
Nos gobierna hoy, con diferencia, la peor hornada de profesionales de la política que ha conocido La Rioja. Y no por su color. ¡Qué va! Sino por su total falta de estrategia, visión y capacidad de gestión. Y el resto estamos amodorrados, sin darles la caña que se merecen, pensando que La Rioja siempre ha sido la ‘Comarca’ de la ‘Tierra Media’ y que aquí, siempre se va a vivir bien.
Necesitamos estrategia. Necesitamos visión. Necesitamos proyectos ilusionantes, creíbles y que hagan partícipes a todos los riojanos. Proyectos para definir quienes queremos ser cuando el vino ya no dé más de sí y antes de que nuestra única salida profesional sea servir mesas o hacer camas, sin podernos pagar una casa en la tierra de nuestros padres. Somos como el antiguo Teruel, con aspiraciones de Palma de Mallorca. No podemos conformarnos con eso, nuestros hijos no se lo merecen.
*Puedes enviar tu ‘Carta al director’ a través del correo electrónico o al WhatsApp 602262881.


