«Los vecinos son los que hacen vida en los barrios y son los que deberían de habitarlos. No los turistas», asegura Ruth Sáenz, portavoz del Sindicato de Vivienda. En el bloque en el que está viviendo Ruth, los caseros de unos vecinos suyos les instaron a dejar su casa. Poco tiempo después, los tres apartamentos del mismo piso se han convertido en viviendas de uso turístico. «No nos engañemos: son más rentables para la patronal», afirma Ruth. «O su negocio, o nuestra dignidad», sentencia.
La Rioja y, en concreto Logroño, está en pleno auge del turismo. «Dejando a un lado todo lo bueno que esto supone está empujando los precios a la alza y está haciendo imposible el acceso a la vivienda en toda la Rioja, también en pueblos muy pequeños, pero sobre todo en el casco histórico de Logroño», asegura Ruth. Los datos hablan: «De los mil pisos turísticos que hay en La Rioja, 800 se encuentran en Logroño», añade Ainhoa Martínez, también portavoz del Sindicato de Vivienda.
Esta ‘turistificación’ de La Rioja está provocando la «expulsión de muchos vecinos», no solo por la «vía más dramática que es el desahucio», si no también a través de «subidas de alquiler inasumibles» y por lo difícil que «se está volviendo la convivencia», sentencia Ruth.
Desde el Sindicato de Vivienda recuerdan que los vecinos pueden intervenir, aunque en Logroño los pisos turísticos están limitados a los bajos y las primeras plantas salvo que sea un edificio compelto. Por ejemplo, con la Ley de Propiedad Horizontal, los vecinos pueden prohibir en sus estatutos que pisos situados en su mismo edificio vayan a destinarse a uso turístico.
Para que esto sea aprobado se necesitan «los votos favorables de tres quintas partes», explica Ainhoa. Es importante remarcar que no tiene efecto retroactivo: «Una vez habilitan el piso para uso turístico, ya no puedes hacer nada». En resumen: si en tu edificio ahora no hay ningún piso turístico, se puede votar para que no se habilite ninguno, pero si ya existe «no puedes echarlos, por así decirlo».
«Estamos viendo como en Canarias, el gobierno del Partido Popular ya está buscando mecanismos y solicitando declarar zonas tensionadas, porque están viendo que se les ha ido de las manos el tema de la vivienda. El Gobierno de La Rioja tiene que espabilar, tomar ejemplo y no dejar que nos veamos en esa situación para actuar. Estamos a tiempo de poner medidas, sobre todo con el tema de los pisos turísticos», reclaman desde el Sindicato de Vivienda.

FOTO: IU.
Jóvenes y familias obreras: con la casa a cuestas
La crisis de la vivienda ya no es solo cuestión de las grandes ciudades. En 2024 se produjeron 156 desahucios en La Rioja: 17 de ellos por ejecución hipotecaria y 133 por impago de alquiler.
«Los alquileres están inasumibles», afirma Ruth. Los datos que manejan desde el Sindicato de Vivienda es que los precios de alquiler han aumentado «un 8,8 por ciento» y «un doce por ciento respecto a la compra». Unos porcentajes que no parece que vayan a estabilizarse «ni mucho menos a bajar».
Una de las grandes preocupaciones de lo jóvenes riojanos es la imposibilidad de independizarse a corto y medio plazo. «Mientras que la media de edad a la que se emancipan los jóvenes en Europa es de 26 años, en España es de 30», explica Ainhoa.
«La Ley de Vivienda no se está aplicando, lo que permite a los propietarios y a las inmobiliarias requerir unas cláusulas y unos requisitos que son ilegales y que son prácticamente inasumibles, sobre todo para los jóvenes. Te piden varias nóminas y hasta varios meses de fianza», asegura Ruth. «La cantidad que tienes que desembolsar para entrar a un piso lo hace inasumible», añade.
«Esto, sumado a que es prácticamente imposible encontrar un alquiler por menos de 600 euros en Logroño», según cuenta Ainhoa, dificulta que los jóvenes riojanos se emancipen y, en muchos casos, cuando por fin pueden hacerlo es gracias a algún tipo de ayuda de sus padres.
Al menos, «los que pueden», porque el problema de la vivienda no afecta solo a los más jóvenes, si no que es una cuestión que «afecta mayoritariamente a familias de clase trabajadora», afirma Ruth, lo que a su vez provoca que muchos de ellos no puedan abandonar el hogar familiar porque se ven obligados a ayudar económicamente a sus padres para poder pagar el alquiler o la hipoteca.


