El Rioja

La vid ‘llora’ con retraso y aguarda una brotación homogénea

Las continuas y copiosas lluvias de marzo mantienen al viñedo en ‘stand by’ en un momento del ciclo en el que en años pasados ya estaría más avanzado. Ese exceso de humedad, acompañado de unas temperaturas invernales y pocas horas de sol han marcado un retraso generalizado en la brotación de la vid en Rioja. La mayoría de cepas ya han iniciado su ‘lloro’, con algunos indicios de desborre, pero no será hasta que asome Lorenzo por el horizonte cuando se generalice la brotación.

En Aldeanueva de Ebro, una de las zonas de producción más adelantadas de toda la denominación, ya han localizado alguna que otra hoja en viñas de tempranillo muy temprano y de garnachas que brotan antes, lo que corresponde al estado fenológico C (la yema se abre y aparece el primer brote verde visible). «Pero es algo muy puntual. El retraso es evidente respecto a los últimos años, que ya venían algo adelantados», apunta Abel Torres, gerente de la cooperativa Viñedos de Aldeanueva.

En esta zona calcula que han caído unos 100 litros a lo largo de todo marzo, por lo que «la situación en el viñedo es estupenda». Torres asegura con la humedad acumulada que hay, «en cuanto llegue un poco de calor se va a producir una brotación homogénea», lo cual es muy positivo para marcar el desarrollo del ciclo vegetativo. «Estimamos que en siete o diez días es cuando se puede producir esa brotación más homogénea. Además, al ir todo con más retraso, el riesgo de heladas es menor».

Con más retraso van en la zona de Murillo de Río Leza. En las viñas de Bodegas Paco García «hay poco avance». Su responsable, Juan Bautista García, señala que aún no ha empezado el desborre: «Las temperaturas son todavía bajas y no hay yemas hinchadas. El lloro lo hemos visto en alguna plantación joven, pero son cuatro cepas concretas. Llevaremos un retraso de unos diez o doce días porque el año pasado el primer lloro se dio un 25 de marzo y hasta el 12 de abril no se inició la brotación. Eso sí, estoy convencido de que en cuanto salgan dos rayos de sol esto va a coger velocidad y va a haber una explosión en el campo muy homogénea». Un retraso en el desarrollo de la vid, además, que favorece en cuestión de enfermedades.

«Lo importante es que ahora la planta está cogiendo muchas reservas y con esas temperaturas frescas todavía no brota. De cara a la próxima semana se esperan temperaturas que rozarán los 20 grados, así que es probable que el ciclo avance a partir de entonces», añade García.

En cuanto a las previsiones de producción de cara a esta cosecha 2025, el responsable de Paco García recuerda que es la primavera del año anterior la que determina en parte la uva que habrá este año: «Las condiciones de la primavera pasada son las que hacen la estructura y configuración de uva para el presente año, así que no es algo que dependa tanto del invierno y aunque llueva mucho en el invierno no quiere decir que este año vayamos a tener mucha uva. Lo que sí puede darse es poca floración del año pasado estructurados pero pueden ser muy grandes este año a causa de las lluvias».

Pero aunque la teoría esté ahí, lo que determina realmente la cosecha son los meses de verano: «Junio, julio y agosto marcan la realidad. Hay años que hay pocos racimos por pámpanos, pero luego se hacen muy grandes. Entonces no hay nada claro hasta que se acerca la fecha».

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