Con la edad te das cuenta que no existe ni el bien ni el mal ni las izquierdas ni las derechas, que nuestro juicio a los hechos más bien se corresponde con las consecuencias que en cada momento puedan tener sobre nuestras vidas. No tiene sentido pensar que los aranceles del 45 por ciento que les ponemos a los coches eléctricos chinos son muy justos porque así lo hemos decidido igualitaria y democráticamente, pero que nuestro vino tenga el mismo arancel a la exportación sea sumamente injusto a pesar de que en los debates partidistas a nivel barra de bar nos quieran inculcar que es un ataque a nuestra bondad infinita.
Dicho esto. Veo a la Administración Trump copada, u ocupada, de negociantes/empresarios multimillonarios que habiendo creado sus imperios quiero entender que algo entenderán de economía, de trabajo y de mundo empresarial; sin fijarme mucho, claro está, ni en su ética ni en sus gustos íntimos porque tal vez no entrarían en nuestro estándar de exquisitez europea. Como digo, veo profesionales de lo suyo, de hacer dinero a lo grande pasando por encima de cualquiera que se ponga por medio. Esta gente, este equipo liderado por otro multimillonario que además es presidente democráticamente elegido por sus conciudadanos, han llegado para sacudir la economía mundial; no sé si pensando que lo que será bueno para ellos será bueno para Estados Unidos o lo que sea bueno para Estados Unidos será bueno para ellos; para el caso nos da igual, ya están removiendo las aguas para pescar, ya se está enturbiando el río. Mientras tanto en España, en Bruselas, ¿a quién tenemos defendiendo nuestros intereses? ¿Quiénes son nuestro equipo? Dediquemos un rato de una tarde a leernos los currículum vitae de los eurodiputados que hemos enviado al parlamento Europeo parándonos en sus logros fuera de la política, fuera del paraguas de un sueldo del Estado, sin acritud, sin partidismo, sólo anotar en un papel sus logros profesionales para compararlos con la banda de Trump.
Sin ser pesimista pero siendo muy objetivo, esta guerra incruenta de sangre pero sangrante para el bolsillo la tenemos perdida antes de desenvainar; llevamos muchos años mirándonos el ombligo, dedicando tiempo, esfuerzo y sobre todo dinero a crear debates artificiales e intrascendentes sobre cuántos géneros hay, demonizando a los empresarios, atando tapones a botellas para que no se pierdan, legislando sobre nuestras mascotas, confiando en el ‘buenrrollismo’ de todo el que llega y cuando algo se sale de este idílico guion vale con culpar a la extrema-derecha, o a los ‘progremunistas’, con estos dos comodines arreglamos cualquier desavenencia o desgracia tipo inundación o deterioro de los servicios públicos. Ahora nos sorprendemos de que mientras en Europa nos hemos endeudado y burocratizado hasta límites inasumibles en otros lugares del mundo han seguido trabajando duro por sus países, por aquí nos han hecho pensar que el trabajo es un mero hobby opcional para inmigrantes porque todos podremos vivir de los beneficios de las grandes empresas, de los ricos y/o del Estado.
Por contral, a la Administración Trump igual le da extraer minerales de Ucrania, gas de Rusia, reconstruir Gaza, vender armas a los comunistas bolivarianos, satélites a Israel o asfixiar económicamente a Europa como hizo con Cuba. Son guerreros del tío Sam, sin rencores, al más puro estilo conquistador, llegar, saquear y marchar.
Desde hace miles de años las tribus enviaban a sus mejores guerreros a las batallas, los más fuertes, ágiles, violentos e inteligentes; para esta guerra comercial, no sé por qué, confiaría más en nuestros ricos patrios tipo Amancio Ortega y su séquito, o los Botín, o a Juan Roig y similares, que en Eurodiputados o Ministros rodeados de asesores tan incultos e inexpertos en economía o geopolítica como ellos mismos. A jugar el Mundial de fútbol mejor mandar a futbolistas curtidos que a la tuna de la universidad donde estudié, que sí, son mis amigos, los quiero mucho y se ganarían un dinerito, pero que no han pateado un balón en su vida.
Ser guay tiene su precio, y lo vamos a empezar a pagar ya.
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