TRIBUNA

Gol en Las Gaunas: ‘La ausencia de un único liderazgo lastra a la UD Logroñés’

Félix Revuelta quiere lo mejor para la UD Logroñés. Carlos Lasheras, también. Deseo que comparte con Juanjo Guerreros. Sergio Rodríguez también quiere lo mejor para la UD Logroñés. Y Eduardo Valdovinos, por supuesto. Que junto a Kilian Revuelta -desde la distancia cada día más sideral- podrían ser considerados -Sergio, Lasheras, Valdovinos y Guerreros- los hombres del presidente. A quienes consulta o atiende a la hora de tomar decisiones.

Decisiones tan inesperadas como las de este pasado martes, cuando el club confirmaba que Carlos Lasheras, el director deportivo, el mismo que lleva veinte años sin entrenar a un equipo de fútbol, se ponía de entrenador, solo quince días después de que la entidad anunciara a Yayo como técnico de la primera plantilla hasta final de temporada. La duda que surge, más allá de quién ha tomado esta decisión, es ¿cómo un club serio como la UD Logroñés llega a hacer posible lo que nadie se acababa de creer incluso cuando el club lo hacía oficial? ¿Cómo es esto posible?

El propio Félix Revuelta explicaba este pasado martes en una entrevista posterior que para tomar esta decisión había hablado con sus hombres. Es decir, con los hombres del presidente: «Para tomar la decisión de Lasheras, he hablado con Juanjo Guerreros, con Sergio, con todos y la he aceptado. Cómo voy a ser director deportivo o entrenador si no sé. Yo soy empresario, cada uno sabe de lo que sabe». Así es. Revuelta es empresario, no un hombre de fútbol. Luego volveremos a esto.

Solventada esta duda, lo importante es averiguar cómo un club serio, profesional -dirigido por profesionales en sus respectivos ámbitos-, llega a una situación tan límite como para que el gerente de la ciudad deportiva sea el sustituto de Flaño, o para que Yayo supla al propio Sergio Rodríguez, y que el técnico del Promesas dure solo quince días en el banquillo cuando había sido anunciado hasta final de curso. ¿Cómo es posible todo esto? ¿Cómo puede ser que Sergio sea entrenador y nadie ocupe su puesto en el despacho como ahora nadie ocupa el puesto de Lasheras en la dirección deportiva? ¿Cómo es esto posible? ¿Cómo puede ser que Lasheras decida dar semejante paso al césped cuando lleva veinte años trabajando en lo que es una imagen impecable en las direcciones deportivas por las que ha pasado? ¿Qué está sucediendo en el club para llevar a gente tan profesional a tomar decisiones tan extrañas?

La ausencia de un liderazgo ha permitido que el desconcierto campe a sus anchas por la entidad, que está experimentando un deterioro reputacional incuestionable. Son tres años de caída libre a la que nadie le pone término porque nadie asume la responsabilidad ejecutiva para aunar todos los esfuerzos en pos de un mismo objetivo. Todos los hombres del presidente reman, reman con voluntad, lo hacen con entrega, le ponen esfuerzo, pero reman sin coordinación, cada uno pensando en su parcela sin observar el trabajo del resto que también pretende ayudar en el crecimiento del club.

Desde la llegada de la Ciudad Deportiva existen dos almas en el club, bajo la dirección de Félix Revuelta. Está el alma de la instalación, dirigida por Sergio Rodríguez y Eduardo Valdovinos. Y está el alma del primer equipo, el gran generador de ilusiones, la mayor inversión dentro del club, el que logra hacer 5.000 socios, dirigida por Carlos Lasheras, al que trajo con mucho esfuerzo Juanjo Guerreros. Ellos son el alma del primer equipo.

Félix Revuelta, de espaldas, junto a su núcleo duro en la Ciudad Deportiva.

Dos almas que quieren lo mismo, el ascenso del primer equipo lo más arriba posible. Pero con planteamientos o vías diferentes para conseguirlo, porque al alma de la ciudad deportiva le interesa también la promoción de los mejores jugadores al primer equipo, y el alma del primer equipo entiende que los ascensos llegan -y así suele ser- por el trabajo y compromiso de los futbolistas veteranos, los que suman ascensos y largas trayectorias.

Cada uno de los hombres del presidente parece tener una idea de cómo solventar este asunto tan complicado. Y sin embargo, el barro de la Segunda Federación les va llegando hasta el cuello. ¿Cómo es esto posible? Es posible porque el presidente permite una vía directa de comunicación con todos estos hombres de confianza. Lo permite en su club de fútbol, seguro que no sucede lo mismo en el resto de empresas que gestiona. En cualquier entidad empresarial, cada trabajador rinde cuentas ante su jefe más directo, sin saltarse bajo ningún concepto escalón alguno. No sucede en la UD Logroñés, donde todos hablan de todo directamente con el presidente, que tan pronto dice sí a parar la llegada de un entrenador hace quince días para que se ponga Yayo -escuchando al alma de la ciudad deportiva-, como luego hace caso a quien decide ponerse de entrenador a pesar de ser el director deportivo y llevar veinte año sin ponerse el chándal de entrenador, siguiendo la pauta que marca el alma del primer equipo. Y surge el desconcierto, propiciado por unos pésimos resultados deportivos, un alto nivel de exigencia y unos futbolistas incapaces de ponerse a correr de una vez por todas.

Mientras no llega al club una figura profesional que entienda a Félix Revuelta y trabaje desde una posición ejecutiva y de poder sobre el resto para conciliar las dos almas existentes en el club, mientras todos sigan pensando que pueden ejercer una influencia directa sobre el presidente porque creen que su plan es el más necesario… mientras todo siga como hasta ahora, la UD Logroñés continuará perdiendo prestigio, credibilidad, oportunidades, proyectos y lo que es aún peor, socios.

Es hora de que vuelva la cordura, el sentido común y que un profesional de la materia coja las llaves de la ciudad deportiva y también del primer equipo para crear un proyecto a largo plazo. Será sencillo que tenga más éxito del que está teniendo el club con el modelo de gestión actual, el de las dos almas.

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