Un centenar de personas se han concentrado este viernes en Logroño para reclamar al Gobierno riojano una revisión de los protocolos para que haya más profesionales en los centros y pisos tutelados de menores, al menos, dos por turno. Así lo ha indicado la secretaria del Colegio de Educadoras y Educadores Sociales de La Rioja, Noelia Fuente.
UGT, CCOO, USO y los Colegios Oficiales de Trabajo Social y de Educadoras y Educadores Sociales de La Rioja han convocado una concentración ante la sede de la Consejería de Salud y Políticas Sociales tras el reciente asesinato de la trabajadora social Belén Cortés en un piso tutelado en Badajoz.
«El asesinato de Belén ha supuesto un punto de inflexión», ha indicado Fuente en declaraciones a los periodistas. Ha pedido al Gobierno de La Rioja que se revisen los protocolos para que haya más profesionales en los centros y en los pisos tutelados, al entender que «existe un ratio que no se está cumpliendo»; y que reciban formación para situaciones de conflicto.
Fuente ha destacado que la mayoría de los profesionales han sufrido situaciones que “dejan mal cuerpo”, ya que trabajan “con gente con muchos problemas y no es fácil, a veces, realizar el acompañamiento”.
Trabajar con miedo
Algunos de los asistentes a la concentración han portado pancartas con lemas como ‘Belén somos todas/os’, ‘No a la externalización de servicios sociales’ y ‘2 profesionales por turno ¡ya!’. Además, se han coreado lemas como ‘Ni una más’, ‘Vuestra gestión, nuestra muerte’ y ‘No son los menores, es la Administración’.

Por su parte, Carla Vicente, educadora de la Fundación Diagrama, ha dicho a los periodistas que es «complicada» la situación profesional de este colectivo porque se enfrentan a “jornadas laborales larguísimas, condiciones económicas que no son las adecuadas” y «trabajan con miedo porque están solos, salvo las tardes».
Para ella, el Gobierno de La Rioja mezcla perfiles porque “hay menores que deberían de estar en otro tipo de centros”, por lo que “tiene que darle una vuelta importante a los convenios, a las formas de seleccionar los perfiles y, sobre todo, tener en cuenta que es un trabajo que tiene peligrosidad”. Ha reconocido que ha vivido “episodios de violencia” en su centro de trabajo, algo que es «el día a día”, aunque su empresa la ha apoyado.
Esta profesional ha comentado que «hay menores que tienen miedo, algo que no debería ser porque no tienen culpa de nada”, por lo que ha reivindicado “la protección tanto del menor como de los trabajadores”.
El manifiesto leído en la concentración plantea la obligatoriedad de contar, al menos, con dos profesionales con turno, la instalación de sistemas de alarma, protocolos de actuación ante situaciones de violencia, un mayor control de las ratios de personal, la revisión de la externalización de servicios sociales y la suspensión de las licitaciones a la baja.


