Tras años de planificación y construcción, la presa de Enciso ha entrado en fase de explotación a principios de este año, marcando un hito tanto para la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) como para sus futuros usuarios. Con un embalse que actualmente se encuentra al 67 por ciento de su capacidad, esta infraestructura se convierte en una herramienta clave para garantizar el abastecimiento de agua a los regantes. Los municipios de la zona tendrán que esperar a que la infraestructura de la Supramunicipal del Cidacos sea una realidad.
Así, y teniendo en cuenta las características del año hidrológico, este verano, los regantes podrán beneficiarse del agua de la presa para sus cultivos, en un contexto en el que el agua es un recurso cada vez más valioso. No será la primera vez que el embalse de Enciso resulta crucial en una situación de sequía: en 2023, gracias a la última fase de vaciado, el agua almacenada fue clave para el riego en un momento de escasez hídrica importante en la zona.
Para que la explotación de la presa sea completamente oficial, es necesario completar un paso previo: la constitución de la Junta de Gobierno del Cidacos, que será la encargada de gestionar los volúmenes de agua regulados en el embalse. Actualmente, se están redactando las ordenanzas que regirán su funcionamiento, y una vez finalizadas, la Junta quedará formalmente constituida.

FOTO: Gobierno de La Rioja
Con una capacidad total de 46 hectómetros cúbicos y una altura de 103 metros, la presa de Enciso es una de las infraestructuras hídricas más importantes de La Rioja. Para garantizar su seguridad y correcto funcionamiento, cuenta con 700 sensores que monitorizan en tiempo real su comportamiento. Gracias a este sistema, la fase de puesta en carga se completó con éxito, asegurando la estabilidad de la presa.
El agua de la presa no solo servirá para regadíos tradicionales y nuevos proyectos agrícolas en la margen derecha del Cidacos, sino también para abastecer a unos 20 municipios, lo que benefició a entre 70.000 y 80.000 habitantes. Se trata, por tanto, de una infraestructura clave para el futuro desarrollo de la zona.
Según las previsiones de la CHE, el año hidrológico actual se presenta con condiciones normales, lo que permitirá atender sin problemas las demandas de los regadíos tradicionales y, posiblemente, aportar agua al eje del Ebro.
Con la presa de Enciso plenamente operativa y con niveles de almacenamiento óptimos, los regantes de la zona podrán afrontar el verano con mayor tranquilidad, sabiendo que contarán con un suministro hídrico estable y seguro para sus cultivos. La puesta en marcha de esta infraestructura representa un paso fundamental en la gestión del agua en La Rioja, asegurando su disponibilidad tanto para la agricultura como para el abastecimiento urbano en los próximos años.


