CARTA AL DIRECTOR

‘Falta de civismo’

Soy Kira, una pastora vasca del Gorbea. Vivo en Logroño con mis dos dueños, quienes me están ayudando a escribir esta carta al director. Hoy iba paseando atada por los caminos adoquinados junto a la chimenea del parque del Ebro y me he cortado en una pata por unos cristales que había en dicho paseo, consecuencia del botellón que aquí se desarrolla cada fin de semana.

Se está hablando mucho de los excrementos que los dueños de mis compañeros perrunos dejan sin recoger. Los perros no tenemos la culpa, son los dueños los que la tienen. Hoy estoy convaleciente por un corte que me tendrá cojeando unos cuantos días y esperemos que la pata me cure bien sin complicaciones.

Cuando doy mis paseos veo cómo mis dueños se enfadan por ver excrementos de compañeros canes que sus dueños desaprensivos han dejado sin recoger en calles y jardines metiendo a toda la especie canina en el mismo saco. Poco se habla y se persigue a las personas que escupen en las calles y a la mayoría de los fumadores que tiran la colilla al suelo. Colillas y escupitajos que después voy a pisar yo con mis patas desnudas dando mis paseos diarios.

¿Cuántos de todos esos críticos fumadores por las cacas abandonadas por parte de los dueños de los perros tiran sus colillas bien apagadas a un cenicero o papelera destinada a ello? Seguro que son pocos. Por favor, miraos el ombligo antes de hablar porque me parece que el porcentaje sería abrumador.

La solución al abandono de excrementos ya la están aplicando en muchas comunidades como Cataluña, Aragón, Andalucía,… Y dicen que funciona. Es el registro del ADN de los canes. Debería ser obligatorio por parte de los dueños registrar el ADN en el veterinario, entrar en una base de datos y si un dueño decide no recoger un excremento de su perro y un agente o funcionario lo detecta, que se atenga a las consecuencias. El dueño que pague la juerga de la analítica más la multa.

Dicen que la gente de estas ciudades está muy concienciada, pero la triste realidad es que las cosas solo funcionan si te tocan la cartera. Triste pero cierto. Además, todos estos problemas se extrapolan a los niños, porque creo que ningún padre quiere que su hijo se pueda cortar con un cristal, quemar con una colilla o mancharse con una flema de nadie.

Al final todo se resume en una palabra: civismo. Solicito al Ayuntamiento que pase esas máquinas tan modernas por los paseos adoquinados del parque del Ebro y del Iregua y que se plantee seriamente el registro del ADN de los canes. Que el infractor incívico pague y que las leyes se hagan para ese 1 o 2 por ciento que no cumple, y no para el resto de los que siempre cumplimos.

Espero que esta carta sirva de algo.

Saludos perrunos.

*Puedes enviar tu ‘Carta al director’ a través del correo electrónico o al WhatsApp 602262881.

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