Yayo Urzay no ha podido comenzar con victoria su etapa como técnico de la UD Logroñés. Su equipo ha empatado frente al Utebo (1-1) y por ello, ha acabado la jornada a dos puntos del playoff. Rictus más serio que en la presentación: «Teníamos muchísima ilusión de hacer las cosas bien, de que vaya bien y enganchar a la gente. El empate es un mazazo, es un poco triste. En la primera parte, hemos dominado, hemos llevado la iniciativa sin balón, hemos apretado alto, jugado en campo contrario, apretar, tener situaciones de gol».
«En la segunda parte, igual ha habido un poco de desorden a raíz del gol. Quieres, quieres, quieres, pero más la cabeza te puede. Pero al equipo no le puedo reprochar nada. En cuanto al esfuerzo de los chicos, físicamente, nada que reprochar. Mentalmente, vas 1-0, tienes el partido controlado, tenemos el 2-0, fallamos, encajamos y se nos viene el mundo encima, los fantasmas, las dudas. Igual quieres, te desordenas y lo haces peor, pero no le puedo pedir nada más a mis jugadores. Podemos corregir mil historias, pero eso es con tiempo», ha continuado Yayo.
Posteriormente, sí ha valorado la mejor imagen del equipo, que ha ofrecido buena imagen durante sesenta minutos. Yayo ha querido que su equipo «juegue alto y sea agresivo», con énfasis en las recuperaciones fáciles. «Lo han conseguido, sobre todo en la primera parte y al inicio de la segunda. Hemos generado por fuera, llegado a área, creado situaciones y luego, el gol nos ha matado», ha declarado el técnico.
Tras sesenta minutos de orden absoluto, ha llegado la decepción. Yayo se disponía a hacer un triple cambio, pero el asistente no le ha dejado: «Ha sido el mazazo de tener el 2-0 y en una situación aislada, se han encontrado el penalti y se han encontrado el gol. Luego ha llegado el desorden, el querer más que por corazón que por fútbol. Luego también, el intentar lo más rápido posible, porque tienen ganas de demostrar, de ir para adelante».
Yayo ha valorado también la actitud de su equipo: «El mantener esos bloques altos, querer jugar en campo contrario, hasta el empate a 1. Luego te vienen fantasmas, dudas, esas cosas que vienen por la cabeza de los futbolistas. Aun así, han querido ir hacia adelante, pero es más con corazón que con orden. Luego te pillan, porque estás desordenado, por circunstancias del juego».
Sobre todo, el nuevo técnico quiere revertir la situación: «Puedo aportar ilusión. Soy nuevo, tengo ganas de ayudar al club, de ayudar al equipo, a los jugadores, que salgan las cosas bien. Pensar ya en mañana, liberar la mente y trabajar, trabajar y trabajar. A por el siguiente, que es el Calahorra. Trabajo, ilusión… son futbolistas que tienen calidad, han vivido muchas batallas. En el momento en que sean capaces de volver a ganar, seguro que cambian y se les quita el bloqueo que puedan tener».
Por último, Yayo ha hablado de su llegada al banquillo del primer equipo, tras ocho años en la estructura: «Me siento como un canterano que debuta con el primer equipo, como un canterano. Tengo la misma ilusión que han podido tener Curro, Riki, Pol, es la misma que he tenido yo. Igual no se nota tanto por el resultado, pero es la misma. Chico que llega de abajo, que ha currado desde Segunda Cadete y que llega al primer equipo».


