Agricultura

«Me mueve la ilusión de vivir y trabajar en el pueblo»

Sara Orive, natural de Foncea, lleva dos campañas instalada como joven agricultora

Sara Orive, joven agricultora de Foncea.

Sara Orive pasa estos días echando las últimas manos de nitrato a las fincas de cereal que ha sembrado este invierno mientras prepara la tierra que dedicará a la remolacha durante esta campaña. Va a por la tercera cosecha como joven agricultora desde que se instalara en 2022, heredando así la explotación agrícola de su progenitor con apenas 23 años. Trigo, cebada, girasol, remolacha y, en menor medida, viña. Todo pasa por sus manos, al volante del tractor, y lo hace desde su pueblo natal de Foncea, de donde apenas se ‘escapó’ durante cuatro años para hacer la formación en Electromecánica de vehículos (Grado Medio y Superior).

«En casa siempre me han dicho que primero me forme, que estudie, y trabaje, porque el campo siempre va a estar ahí, pero sabían claramente que mi destino estaba en el campo porque era lo que más me gustaba. Al final toda mi familia, tanto por parte paterna como materna, ha estado siempre vinculada a la agricultura y también a la ganadería, así que he tenido la suerte de criarme en el pueblo viviendo el campo desde niña. Y aunque no fuera hasta hace dos o tres años que me dedico a ello a nivel profesional, todas las veces que he podido he acompañado a mi padre en las labores», recuerda.

Trabajó un tiempo en un taller, pero Sara siempre supo que su sitio estaba en Foncea y en su campo. La explotación agrícola se reparte por este término municipal, principalmente, abarcando también fincas en Treviana y Fonzaleche. Con todo ello suma unas 130 hectáreas de terreno donde el trigo se lleva la mayor parte.

Junto a ella hay otro chico joven en el pueblo que se ha quedado en el campo, pero reconoce que la mayoría ha preferido irse a la urbe. «Hay muchos, además, que ya ven el campo como algo que no es rentable y, directamente, no se lo plantean. Yo me instalé en los años malos de sequía y también fue difícil. Al final cada vez los ingresos se recortan más mientras que todo sube como la pólvora. Pero me quedé por ilusión. Ilusión de vivir y trabajar en mi pueblo y que es lo que me mueve a seguir con esto porque no hay nada mejor que trabajar en lo que te gusta. La satisfacción es diferente a si trabajas por cuenta ajena».

Cuando cursó la formación para incorporarse como joven agricultora recuerda que de las 23 personas, la única chica era ella. «Sí que hay alguna joven por esta zona de La Rioja Alta que trabaja en el campo, pero no más de cinco o seis. Y es verdad que hay gente que sigue sin ver normal que una mujer decida quedarse en el campo. Pero es que a día de hoy, estando todo tan preparado y mecanizado, tenemos las mismas posibilidades de dedicarnos a la agricultura nosotras que ellos, solo hacen falta ganas».

Si Sara tiene que pensar en el futuro asegura que van a ser pocos los compañeros que tenga de profesión. Pocos, pero cada vez con más superficie que trabajar: «Hay pueblos cerca de Foncea en los que tan solo quedan dos o tres agricultores y son ellos quienes llevan casi toda la jurisdicción del municipio porque los más mayores se han ido jubilando, algo que imagino acabará pasando en casi todos los pueblos conforme pasen los años, con el aumento de gastos que eso implica. Pero es algo que al final lo están provocando porque no se lo ponen fácil a los jóvenes que se quieren quedar. Hay muchos con ilusión por el campo, pero no acaban de verlo rentable. Yo tengo la suerte de que tengo el colchón de una explotación que estaba ya en marcha cuando yo llegué, pero no todas las situaciones son así».

Los precios a la baja no ayudan, «sobre todo los de la uva y ahora también los de la remolacha que no se esperan nada buenos para esta campaña», mientras que el papeleo sigue siendo el gran lastre: «Cada día se pone más difícil la cosa, obligándonos a llevar un control excesivo en todo lo referido a la burocracia». Pero esta joven no desiste. Sara tiene claro su objetivo: «A mí no me compensa estar trabajando en una empresa con un sueldo a fin de mes por tener más tranquilidad. Yo voy a seguir peleando por un futuro en el campo que es de lo que quiero vivir. Confío en que la cosa no vaya a peor y pueda desarrollar toda mi vida profesional en la agricultura, y si tengo hijos me encargaré de enseñarles el valor del campo y del medio rural».

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top