La Rioja registró cinco agresiones a profesionales de la Medicina en 2024, las mismas que en 2023 y tres más que en los dos anteriores, según el Observatorio Contra las Agresiones de la Organización Médica Colegial (OMC), dado a conocer este miércoles.
De esos cinco profesionales agredidos, tres eran mujeres y dos hombres; tres no causaron baja laboral y cuatro denunciaron la agresión a la Fiscalía y al Juzgado, ha detallado el Colegio Oficial de Médicos de La Rioja, que detalla sobre los agresores que tres eran pacientes no programados, uno programado y el otro, desplazado.
En relación al ámbito donde tuvo lugar la agresión, dos se produjeron en la consulta de Atención Primaria, una en Urgencias y los otros dos en otros lugares, como mutuas, geriátricos y centros mentales. El informe indica que la tasa de agresiones por cada 1.000 colegiados en La Rioja se situó el año pasado en 2,49, inferior a la media de España de 2,71.
En el ámbito nacional, las agresiones a profesionales de la Medicina alcanzaron en 2024 el máximo histórico de 847, una cada diez horas, en su mayor parte amenazas y coacciones ejercidas por pacientes con cita a doctoras en la Atención Primaria, ámbito en el que estos episodios suben hasta suponer casi la mitad del total.
Durante sus 15 años de andadura, el OMC ha contabilizado 8.108 agresiones, el equivalente a todos los colegiados en Zaragoza o Asturias, según el informe presentado este lunes con motivo del Día Europeo Contra las Agresiones a Médicos y Profesionales Sanitarios, que se celebra cada 12 de marzo.
Sin embargo, se denuncian pocas: en 2024 solo el 43,5 por ciento de las agresiones, «posiblemente por que piensan que la denuncia no va a servir para nada», ha señalado el presidente de la OMC, Tomás Cobo, que ha insistido en la necesidad de hacerlo para lograr más condenas y frenar a los agresores reincidentes. Además, Cobo ha apelado a iniciar cambios legislativos que contemplen no solo el lado punitivo, también un «cambio cultural» para recuperar «la educación básica que se ha perdido».

«Es realmente triste que hayamos explicado tan mal que cuando empezamos a los 18 años, nuestra vocación era ayudar a los demás. Parece que vivimos en una sociedad en la que el diálogo se ha deteriorado, el insulto reemplaza al argumento y el respeto se ha ido desplazando por la crispación constante», ha lamentado.
Aumentan cinco puntos en el sector privado
Según el informe desgranado por José María Rodríguez, secretario general de la OMC, en 2024 las agresiones crecieron un 10 por ciento al pasar de las 769 a 847, cuatro más que en 2022, año hasta ahora récord; desde que empezaron a comunicarse se han disparado un 81 por ciento.
La tasa nacional de agresiones por cada 1.000 colegiados fue de 2,71; por encima se sitúan Ceuta, que presenta la cifra más alta (18,62), seguida de Extremadura (5,8); Melilla (5,65); Canarias (5,08) y Cataluña (5). En el otro extremo, País Vasco (0,31), Navarra (0,31), Galicia (1,03) y Aragón (1,28).
Los centros de salud aglutinaron el 47,7 por ciento (cuatro puntos más) de los casos, aunque en sus urgencias descendieron levemente al 8,2 por ciento; mientras, en los hospitales bajaron hasta el 17,9 por ciento, y en las urgencias de estos centros se dieron el 9,5 por ciento.
Aunque la inmensa mayoría (83 por ciento) se perpetraron en la sanidad pública, en la privada aumentaron cinco puntos hasta el 17 por ciento. El 95,1 por ciento se produjeron en horario y entorno laboral. El 62,4 por ciento fueron dirigidas contra una mujer, lo que consolida el perfil femenino de la última década, ya que anteriormente la mayoría iban dirigidas contra hombres. Por edades, el grupo mayoritario fue el de colegiados entre los 36 y 45 años (29,9 por ciento), por delante del de 46 a 65 (25,1 por ciento).
El 14 por ciento de las agresiones acaba en baja
El perfil del agresor sigue siendo el de un paciente con cita programada (46,5 por ciento), seguido de los no programados (32 por ciento), acompañantes (19,8 por ciento) y desplazados (1,7 por ciento). Algo más de la mitad tienen entre 40 y 60 años y un tercio menos de 40.
Las causas asistenciales suponen 8 de cada 10 agresiones, y el detonante principal vuelve a ser la discrepancia con la atención médica recibida, que desciende ligeramente al 50,9 por ciento. También son motivo las diferencias personales (17,3 por ciento), los informes no acordes a las pretensiones y asuntos relacionados con la incapacidad temporal, (ambos con un 11,6 por ciento), y el no recetar lo que quiere el paciente (8,6 por ciento).
También hay causas estructurales no relacionadas con atención médica o cuestiones asistenciales, que siguen aumentando; la mayoritaria es el tiempo en ser atendido (65,9 por ciento), seguida de un mal funcionamiento del sistema (34,1 por ciento).
El 48 por ciento de las agresiones fueron amenazas y coacciones, mayoritariamente a mujeres (65 por ciento). Mientras, el 11 por ciento acabaron en lesiones físicas, de las que las mujeres fueron nuevamente las principales víctimas (71 por ciento frente al 29 por ciento de los hombres).
Por el contrario, el acoso, que subió un punto (del 1 al 2 por ciento), se invirtió respecto a 2023 y lo sufrieron mayoritariamente hombres (65 por ciento). El 14 por ciento de todas las agresiones acabó en baja laboral.


