Las fiestas en Calahorra se viven en la calle. Es una celebración popular, y los calagurritanos, llueva, haga viento, o un frío del carajo, se entregan al goce durante estas fiestas de invierno, tal y como se pudo comprobar este pasado sábado durante el chupinazo.
Y para pasar la resaca, y soportar el astro tan frío con el que ha amanecido este primer domingo de marzo, los festeros riojabajeños se han puesto a pelar patatas, a condimentar el guiso, a darle movimiento a la cuchara para preparar la mejor caldereta del tradicional concurso. Desde el punto de la mañana, las cuadrillas y peñas se han reunido para cocinar el rancho, con un buen vaso de vino, algo para almorzar y muchas ganar de compartir un rato con el resto de participantes.
Porque en Calahorra, las fiestas son populares y se viven en la calle. Como esta comida popular, que también es solidaria. Se dona un euro para el grupo de danzas.


