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Enésima decepción de una UD Logroñés que se queda fuera del playoff

Foto: Riojapress

Continúa el drama de una temporada para olvidar. La UD Logroñés no ha pasado del empate ante el Tudelano (0-0), en un resultado que le deja a ocho puntos del líder Eibar B y el segundo Arenas de Getxo (49). Con 41, los riojanos quedan sextos, fuera del playoff por primera vez desde la jornada 4, por detrás del Utebo (43), la SD Logroñés (43) y el Ejea (42). Pitada descomunal al final del partido, con gritos de «Fuera, fuera», protesta generalizada y gritos de «Directiva, dimisión» en la despedida de los jugadores. Las aguas siguen muy revueltas en un Municipal de Las Gaunas harto de esta situación.

Sergio Rodríguez quería un cambio radical y lo ha mostrado en su once. Cinco cambios respecto a la derrota con el Ejea. Royo de vuelta a la portería; Pol Arnau titular por primera vez en liga, Julen Monreal, Joao Dias e Iñaki en defensa; Garrido y Gualda en el pivote; Agüero, Riki y Madrazo por delante y arriba, Lupu. Por su parte, se han quedado en el banquillo Daza, Yasin, Bobadilla, Pau López, Barrero y Pablo Valcarce en el banquillo. Otros jugadores, como Mateo, Beñat y Nájera, se han quedado fuera de la convocatoria, más las lesiones de Sarriegi y Caballero.

Metamorfosis en el planteamiento, pero monotonía en el campo. Fuera de playoff al inicio del encuentro (y al final), la UD Logroñés necesitaba quitarse la presión. Pitada sonora al saltar del campo de los, esta vez algo menos de tres mil fieles de siempre, hartos de una temporada de drama y pesadilla. Sobre el campo, unos futbolistas que han visto como el Arenas, el Eibar B y el Utebo, los tres primeros clasificados, habían vencido. Obligados a vencer y a convencer, los blanquirrojos no han hecho ninguna de las dos cosas en un primer tiempo sin demasiadas ocasiones claras.

Foto: Riojapress

Los locales se han inclinado por el perfil zurdo, con un Madrazo muy activa y poco exitoso en los desbordes. Poca continuidad, bajo ritmo, muchos pases horizontales y acciones previsibles. La única oportunidad clara ha llegado después de que Riki dejara solo a Lupu en un mano a mano. El ‘9’, solo ante el guardameta Eduardo de Prados, ha mandado el balón a pocos centímetros del poste. Un error que ha provocado que se llegara al descanso con 0-0. Soporíferos primeros 45 minutos con la sensación de que este equipo sigue sin ilusionar. Sin transmitir nada.

El fútbol es un estado de ánimo, una pasión, una fiesta social. Pero en el caso de la UD Logroñés, resulta difícil enganchar a nuevos aficionados con este presente tan gris. Es la realidad de un proyecto pensado para categorías más altas, pero enganchado en el pozo. En el barro. Sin desborde, sin velocidad, sin acumulación de hombres en el área (solo dos o tres por centro), sin continuidad. Todas esas cosas que ya reclamaba Miguel Flaño y que siguen sin verse hoy en día. No hay esa mejora, no hay esa proyección positiva. Y claro, la grada, ha gritado que está harta, por decirlo fino.

Mientras tanto, Sergio ha apostado por Pau López en lugar de Riki en su primer cambio. Movimiento previsible que no ha gustado a una grada cada más impaciente. Pol Arnau, como lateral derecho, no ha tenido su tarde más efectiva, al menos en comparación con la magia de la Copa. Aun así, ha puesto un gran centro de primeras hacia la cabeza de un Iñaki que se ha encontrado con la madera en el minuto 61. Quedaba más de media hora por delante y Sergio ha vuelto a mover banquillo. Esta vez, dos atacantes en acción: Barrero y Valcarce.

Foto: Riojapress

Cada vez quedaba menos tiempo y la UD Logroñés se empeñaba en centros sin destino. Al tercer o al cuarto palo, lejos de sus objetivos. Valcarce está lejísimos de una forma competitiva y para colmo, Madrazo ha terminado por liarla. Después de resbalarse, el de Ortuella ha cazado por detrás a un futbolista del Tudelano. Segunda amarilla roja y otro gramo más del surrealismo blanquirrojo. Con diez jugadores y diez minutos por delante, solo quedaba la épica, el milagro. Un arranque de garra, cuando las fuerzas no pueden… epítetos épicos que no han llegado.

Porque era otra tarde de mediocridad, de fútbol de barro, de inconsistencia. Tras la expulsión de Madrazo, Sergio ha sacrificado a Lupu para meter a Curro. Además, Yasin ha reemplazado a un Pol Arnau cansado. Pero nadie ha podido romper la igualada y amargar otra tarde más a una parroquia que no aguanta más.

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