En la huerta riojana hay algunas variedades que están tirando del carro de la rentabilidad agrícola en estas últimas semanas. La coliflor, que cuenta con su propia IGP ligada a Calahorra, ha disparado su precio. Si bien es cierto que en la última semana las cotizaciones han mermado ligeramente por varios factores (febrero es un mes de escaso consumo, unido a la competencia de regiones del levante y el sur del país), situándose el precio medio percibido por el agricultor en los 12,96 euros la docena según el Observatorio de precios de la Consejería de Agricultura, los mercados se mantienen en una buena posición.
Patxi Lorente lleva años cultivando esta hortaliza y achaca este encarecimiento a la falta de producto que por lo general abunda en el mercado ya que «cada vez menos agricultores quieren poner coliflor». Este agricultor de Rincón de Soto habla claro: «Haga frío o haga calor hay que recogerla. Si hace mucho calor hay que cogerlas cada tres días, y si hace frío, se puede ampliar a unos semana, pero el hecho de que sea un trabajo tan manual hace que nadie quiera poner coliflor e incluso nos cuesta encontrar mano de obra externa. Al final eso provocará que poco a poco se convierta en un producto delicatesen porque hay mucha falta de coliflor para abastecer el mercado».
Al mismo tiempo, se muestra modesto y prudente a la hora de analizar el sector: «Es cierto que ahora está yendo bastante bien, teniendo en cuenta también tal y como están otros cultivos. Pero por ejemplo en noviembre tuvimos mucho apretón porque hizo calor y con ese tiempo la coliflor no se consume. Al final siempre hay altibajos, como ocurre en general en el campo».

La SAT Valle de Rincón Frutas y Verduras es la encargada de velar por el desarrollo de este cultivo con las 38 hectáreas que trabajan sus socios, convirtiéndose en el único centro de comercialización de este género en la región. La mayoría de los agricultores que la cultivan (que tan solo llegan a la decena) lo hacen con superficies pequeñas, siendo Patxi uno de los que más cantidad planta (entre siete y ocho hectáreas en la presente campaña).
Es la SAT la que se encarga de su comercialización, manteniendo unos «precios medios más o menos estables» durante todo el año «para evitar los efectos de las fluctuaciones del mercado». «Así que el hecho de que ahora haya precios mucho mejores tampoco lo percibimos al mismo nivel los agricultores, aunque cuando estos bajan nosotros tampoco lo notamos de igual forma. Es decir, que si hay mucha producción sí que nos baja algo el precio y cuando hay escasez y sube mucho el precio, pues a nosotros se nos sube un poco», apunta.
Patxi está actualmente recogiendo las coliflores de la variedad galiote y luego vendrán la talvena y la alberto. Todas ellas son de ciclo largo (que pueden llegar hasta los 260 días), pero también cultiva de las de ciclo corto (que rondan los 90 días entre la plantación y la recogida), así que pasa unos ocho meses recogiendo las coles, prácticamente entre octubre y junio.
«La gente apenas pone coliflores de ciclo largo porque con las otras pueden coger dos cosechas en un mismo año y con estas no da tiempo. En mi caso planto de las de ciclo largo también porque tenemos contrato con cadenas de supermercados que nos demandan el producto fresco a lo largo de más tiempo», apunta. Así que cuando acabe de recoger las de variedades de invierno plantará las de primavera, que se recogerán entre mayo y junio.


