El amor duele. También en términos futbolísticos. Porque al final un club de fútbol es una familia -más o menos grande dependiendo de la masa social-, que pasa por sus buenos y malos momentos. Y ahora las cosas no acaban de ir del todo en la UD Logroñés. Aquí está todo el mundo enfadado. Aunque esta tarde la UD Logroñés -directivos, staff técnico, plantilla y aficionados- quieren firmar una tregua, intentar arreglar lo que está roto para no tirar por la borda una temporada con una inversión incluso mayor a la anterior. Y para ello conviene ganar al Izarra en Las Gaunas a partir de las 17:00 horas. A pesar de que todo el mundo blanquirrojo esté ahora mismo enfadado.
Lo está Félix Revuelta. Enfadado por los pitos que recibió el palco de Las Gaunas hace quince días, por el rendimiento del equipo, por el riesgo de otra inversión infructuosa, por los insultos, por las cartas abiertas, por los millones puestos hasta ahora y que no parecen ser suficientes para tener algo más de paz social. Siente que pone pasta y sin embargo no es suficiente. No le cunde como para tener asegurado el respeto -jamás se debería perder hacia las personas como individuos- de los aficionados.
Están enfadados los abonados, que no entienden cómo a este club le cuesta tanto salir de una categoría tan menor como esta Segunda Federación. Se les puede contar cualquier cosa -menos que no han llegado más fichajes por el entorno-, pero el asunto central es que el mayor presupuesto del Grupo 2 no logra nunca dar este paso clave para ser líder y a partir de ahí ver hasta dónde lo puede alargar en la consecución del ascenso directo. Igual los equipos de abajo son algo mejores que los del curso pasado, aunque no lo parezcan, pero los de arriba son bastante peores que los del curso anterior, y ni por esas, a pesar de haber incrementando el presupuesto en la actual plantilla.
Y están enfadados los responsables deportivos de la UD Logroñés. Primero porque no acaba de funcionar un equipo que entienden es bueno. No encuentran otra explicación que la del aspecto mental. Porque no se juega como se entrena. Se entrena mejor de lo que luego este equipo, los que salgan, acaba por demostrar en el verde, ya sea en el de Las Gaunas o fuera de Logroño. Y están enfadados porque, aunque saben que les toca aguantar, no entienden el nivel de insultos que el otro día se pudieron escuchar por parte de una docena de aficionados en Urbieta, durante el partido en Gernika, desde prácticamente el inicio del encuentro. Pero apagar los fuegos con gasolina no ayuda a rebajar, en la medida de lo posible, una tensión que conviene reducir bastantes puntos.

FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.
La plantilla. Los jugadores también están enfadados. Es lo que se espera. Transformar la frustración en enfado, para a partir de ahí cerrarse en el grupo, canalizar la rabia y lograr rendir bastante mejor de lo que lo viene haciendo hasta el momento. Deberían estar enfadados en primer lugar con ellos mismos, porque deben reconocer que no les salen las cosas como a todos les gustaría y por lo que entrenan todos los días. Aunque también se ha roto la conexión con la grada, que ahora mismo no parece dispuesta a ayudarles a pesar de que lo necesitan.
Nada que no suceda en otros lugares, en otros estadios. Es la parte negativa de tener una masa social importante. Lo decía este pasado viernes Sergio Rodríguez. «Los que tienen 400 ó 700 socios no tienen estos problemas». Así que busca la plantilla ver cómo pueden transformar las críticas en ánimos y que ser 5.000 abonados pase a ser un elemento determinante para conseguir un ascenso, porque ningún otro club de este Grupo tiene tantos seguidores como la UD Logroñés.
Y existe una fórmula precisa para conseguirlo, para que todos se sumen. Es el poder mágico de las victorias, que curan todos los dolores. Y la primera cura hay que hacerla este domingo. Ante el Izarra. La primera de lo que debería ser por fin la racha que anda esperando todo abonado blanquirrojo. Aunque el entrenador prepara el camino para reconocer lo que sucede a día de hoy: «Llevamos seis meses y no hemos logrado ser ese equipo que todos esperábamos». Por lo que sugiere un remedio que, espera, sea previo a la consecución de más triunfos: «Debemos ser conscientes de esta realidad, saber que no nos alcanza para ganar partidos con facilidad, que los vamos a tener que pelear todos de principio a fin. Y si logramos ver en este un lado positivo, seguro que estaremos más cerca de los objetivos».
Se trata de cambiar el enfoque, porque por mucho que se empeñe Félix Revuelta, los aficionados, el staff técnico, los jugadores… esto no es cómo debería ser y sí es cómo viene siendo. Y cada victoria deberá llegar tras mucho sufrimiento, primero de los futbolistas, que si lo demuestran tendrán asegurado el apoyo de sus aficionados. Porque es lo que tiene el amor, que el perdón llega desde la sinceridad. Y sobre un terreno de juego las mentiras suelen tener las patas muy cortas.
Sin Caballero, sin Riki, sin Sarriegi y con las altas de Joao Dias, Monreal e Iván Garrido, la UD Logroñés sufrirá para intentar ganar al Izarra, y espera contar con los suyos para que realmente los de Estella sientan la presión de un estadio mayor sobre sus espaldas, y el nudo que ata a la UD Logroñés comience a liberarse.


