La Rioja

El tren, de moda en La Rioja a pesar de las incidencias

A pesar de los continuos problemas en las infraestructuras ferroviarias en La Rioja, Renfe prácticamente ha triplicado los usuarios de Media Distancia en la comunidad en los últimos cinco años. En 2019, se contabilizaron 83.763 viajeros con origen en alguna de las estaciones de La Rioja. Las cifras de 2020 y 2021 no cuentan porque están condicionadas por las restricciones de movilidad a consecuencia de la pandemia pero en 2022, el número de usuarios ya ascendió a 119.598. En 2023, los datos se elevaron hasta lo 184.942, para llegar a los 200.191 usuarios en 2024.

El número de viajeros de Media Distancia en La Rioja no ha dejado de aumentar desde la implantación de los abonos gratuitos en septiembre de 2022. Unos abonos (cuatrimestrales) que permiten realizar viajes ilimitados depositando una fianza de 20 euros, que se devuelve al finalizar el período de vigencia del abono si se han realizado un mínimo de 16 viajes. Actualmente hay más de 1.400 abonos de este tipo en La Rioja, que tienen validez hasta el 30 de abril.

Gratis pero con muchas incidencias

Paula es usuaria habitual de este servicio a raíz de la implantación del abono gratuito. Antes realizaba el trayecto Logroño-Zaragoza en autobús. Señala que suele sufrir bastantes retrasos, y que «más o menos en uno de cada tres viajes hay alguna incidencia más grave, como estar parados un buen rato en algún pueblo o incluso tener que bajar del tren y montarse en otro para poder continuar». Los retrasos suelen ocurrir cuando el tren sale desde Zaragoza hacia Logroño, Paula ha tenido que llegar a esperar hasta una hora en un par de ocasiones.

Martín también hace el recorrido Logroño-Zaragoza con regularidad. «Desde hace tres años, casi semanalmente», indica. Antes de que estuviera en funcionamiento el abono, solía alternar entre autobús y tren. Al igual que Paula, también señala que el servicio sufre retrasos frecuentemente, «unos 20 minutos de retraso, sobre todo los fines de semana. Entre semana suele ser más puntual».

Uno de los principales problemas de este servicio es la anticipación con la que hay que coger los billetes, especialmente para los viajes durante los fines de semana, «de viernes a domingo suelen estar llenos», cuenta Martín. Si no te montas en las primeras paradas lo más seguro es que te quedes sin asiento.

Además, apenas hay control de ningún tipo sobre quién sube o baja del tren, ni sobre si quien reserva un viaje hace uso de este: hay quienes reservan un viaje, pero finalmente no cogen el tren y «no cancelan el billete y sale como lleno en la web, pero aún hay huecos». Esto provoca que quienes sí harían uso del servicio no puedan acceder a la compra de billetes.

También se da el caso contrario, explica Martín: «Hay veces que se montan personas que no han podido comprar el billete por estar lleno». Pero, ¿por qué se da este descontrol? Pues porque apenas hay revisores. Cuando se implantó el abono gratuito no había tren sin su revisor. Sin embargo, ahora no hay revisores en la mayoría de las trenes, lo que permite que pueda acceder al tren quien quiera, tenga o no billete.

Hacia la modernización 

La conexión ferroviaria en La Rioja avanza hacia la modernización tras el anuncio de que el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, a través de Adif, licita por 18,2 millones de euros la redacción de los proyectos del tramo Castejón-Logroño del corredor Cantábrico-Mediterráneo. Los proyectos definirán la totalidad de las actuaciones necesarias para adecuar este tramo ferroviario, de 70,5 kilómetros, y permitir que los trenes alcancen  velocidades máximas de 200-220 kilómetros por hora, frente a los 140 actuales. Además de la renovación integral de la vía, el tratamiento de trincheras y terraplenes y la adecuación de los sistemas de drenaje, esta actuación comprende la supresión de todos los pasos a nivel del trazado.

Estas mejoras se ven complementadas por la construcción de la variante de Rincón de Soto, que discurre entre los municipios de Alfaro y Rincón de Soto, tiene una longitud de 9,3 kilómetros, ha supuesto una inversión de más de 65 millones de euros y que comenzó en marzo de 2024.

A estas actuaciones se les une que Adif acaba de licitar la renovación de la electrificación del tramo de ferrocarril convencional entre Miranda de Ebro (Burgos) y Logroño, una distancia de 68,5 kilómetros, por un total de 23,4 millones de euros. Esta intervención tiene como finalidad mejorar la fiabilidad y la capacidad de la vía. Esta intervención cuenta con financiación europea, a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

Estos tres proyectos, aunque no serán visibles hasta dentro de algunos años, supondrán importantes avances hacia la modernización del tejido ferroviario en la comunidad, permitiendo, entre otras cosas, la llegada de la alta velocidad a La Rioja.

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