La región de las Cícladas en Grecia es estos días el epicentro de una actividad sísmica sin precedentes, con más de 6.400 terremotos registrados en tan solo diez días. Miles de personas han salido de la isla de Santorini, posiblemente la más turísticas del país, y este enjambre sísmico mantiene a la población griega en vilo. También a los riojanos que viven en la actualidad allí, entre ellos varios estudiantes que se encuentran de Erasmus.
Micaela Reinares estudia Grado en Educación Infantil en la Universidad de Petras. A ella estos terremotos no le han pillado en Santorini «de chiripa». Justo estos días «ha venido un grupo de amigos de Logroño a verme y a hacer turismo por el país y la idea inicial era ir a Santorini». Se alegra de haberlos convencido de visitar otra isla más bonita en esta temporada. Finalmente decidieron viajar a Syros, también en las Cícladas. «Está relativamente cerca de Santorini, pero nos hemos informado bien antes de viajar y aquí no hay ningún problema», dice desde allí.
Aún así se encuentran preocupados por la situación del país. «Está todo el mundo con mucha incertidumbre porque es una situación bastante preocupante. Además, desde casa están todo el rato mandándonos pantallazos de las noticias, pero que estén tranquilos porque estamos bien».
La que tuvo que cancelar el viaje que tenía previsto es Nahia, que también estudia en la misma Universidad. «Teníamos previsto un viaje a la zona estos días y lo hemos cancelado por precaución». En Petras estos días no se ha sentido ningún temblor. «En Navidades sí que tuvimos varios terremotos justo en esta zona». Aún así reconoce que la situación es preocupante. «Esperemos que no pase lo que están anunciando, porque sería horroroso para el país y sobre todo para esa isla que es una maravilla».
Rodrigo es compañero de ambas. «En televisión están todo el día con el tema porque hay mucha incertidumbre», cuenta. «Ha salido todo el mundo de la isla. A la mayoría no le dio ni tiempo a los rescates previstos por el Gobierno y salieron antes». En Grecia «hay mucho miedo al tsunami porque destrozaría la isla, y buena parte del turismo del país depende de Santorini, que recibe cada año más más de cinco millones de turistas».


