El puente de Briñas,una de las joyas arquitectónicas de La Rioja Alta y uno de los principales vestigios de estilo gótico en la comunidad, ha sufrido este martes un importante desprendimiento, que ha acabado con parte de su estructura a remojo en el Ebro.
El suceso se ha producido alrededor de las dos y cuarto de la tarde, cuando un testigo ha escuchado el estruendo causado por el desprendimiento. Hasta las inmediaciones de la infraestructura se han trasladado técnicos del Ayuntamiento de Haro, efectivos de la Policía Local y algunos representantes de la Corporación municipal para interesarse sobre el alcance del suceso.

Como medida de seguridad, la brigada de Obras ha cerrado el paso al tráfico rodado y peatonal, empleando para ello la señalización oportuna.
El Ayuntamiento de Haro ya se ha puesto en contacto con el Gobierno Regional y durante los próximos días se dará a conocer el calado del desprendimiento, así como las medidas a adoptar. “Lo más importante ahora es garantizar la seguridad de los ciudadanos y conocer el alcance del desprendimiento, por suerte no tenemos que lamentar daños personales.” señala Guadalupe Fernández, alcaldesa de Haro.
Testigo durante los últimos ocho siglos
El puente de Briñas, realizado en piedra de sillería labrada y conformada por siete arcos, remonta sus orígenes al siglo XIII, si bien fue reformado dos siglos después para subsanar los efectos de las riadas.
El de Briñas es uno de los pocos puentes que atraviesan el Ebro sobre suelo riojano y ocupa un papel estratégico, reforzado por su incorporación al Camino de Santiago y otras vías de comunicación anteriores al Medievo.

FOTO: Pedro Álvarez Clavijo/ Ministerio de Cultura.
La infraestructura también fue testigo de la primera guerra carlista, hasta el punto de que diferentes archivos históricos documentan una batalla entre liberales y carlistas sobre el mismo en el año 1834.
Por todo ello, en 2015 se declaró el puente como bien de interés cultural, con la categoría de vía cultural.


