El aeropuerto de Agoncillo firmó en 2024 un ejercicio sin precedentes en cuanto al número de vuelos. Las 8.781 operaciones (despegues y aterrizajes) de las que da cuenta Aena a lo largo de los últimos doce meses casi duplican el anterior récord de la instalación: los 5.023 vuelos de 2009. En cambio, las cifras de pasajeros -aun mejorando por quinto año consecutivo- no terminan de despegar hasta el punto de igualar cifras prepandemia, algo que se le resiste al único aeropuerto de la comunidad.
El nuevo récord de Agoncillo en cuanto al número de vuelos tiene una explicación muy sencilla: la puesta en marcha de FlyBy, la escuela para pilotos que comenzó a funcionar en el aeropuerto a finales de febrero. La presencia de la academia multiplica el número de operaciones en el aeropuerto por una cuestión lógica: los alumnos despegan y aterrizan varias veces al mes. Pero el ‘dopaje’ estadístico a los datos de vuelos no se traduce en un incremento notable en los registros de pasajeros, pues los futuros pilotos y los instructores aportan guarismos a cuentagotas en la estadística final.
Y eso pese a que, como decíamos, Agoncillo cerró 2024 con un quinto incremento consecutivo en el número de pasajeros. Un total de 18.632 viajeros despegaron o aterrizaron desde el aeropuerto, lo que representa un aumento del 11,2 por ciento respecto a los de 2023, pero aún no alcanza para igualar los 19.448 de 2019, el ejercicio previo a la pandemia.

Agosto, un páramo aéreo
El desglose de los datos que Aena ha hecho públicos este lunes permite identificar con nitidez los meses con mayor actividad en el aeropuerto de Agoncillo, que vuelven a coincidir con las vacaciones de Semana Santa y las de San Mateo, ya que marzo, abril y septiembre son los únicos meses en los que se superan los dos mil usuarios.
En cambio, en el otro lado de la balanza, agosto aparece como un páramo absoluto en la terminal riojana. Pese a ser el mes turístico por excelencia, tan solo 161 pasajeros se subieron o bajaron a un avión desde Agoncillo por la ausencia de vuelos comerciales. Un dato a tener en cuenta en una comunidad que aspira a seguir atrayendo turismo.
Un amplio margen de mejora
Desde hace años, y con gobiernos de todo signo político, la solución definitiva para el despegue del aeropuerto de Agoncillo se sigue resistiendo. Los últimos intentos, que pasaban por la declaración de Obligación de Servicio Público (OSP) para el vuelo entre Logroño y Madrid, la única conexión regular que opera desde Agoncillo. Una propuesta que ha acabado en vía muerta, toda vez el Ministerio de Transportes aboga por derivar buena parte del tráfico aéreo al ferrocarril.
Precisamente, el vuelo Logroño-Madrid fue uno de los señalados en las enmiendas al proyecto de Ley de Movilidad Sostenible, que pedían su supresión al contar con una «alternativa ferroviaria directa» y con una duración inferior a las cuatro horas.

Mientras tanto, los servicios de la terminal tampoco seducen a esos casi 20.000 pasajeros que transitan por ella a lo largo del año. No hay, de hecho, otro aeropuerto con otra puntuación tan baja a juicio de sus usuarios; un ‘honor’ que ha repetido Agoncillo este 2024 por segundo año consecutivo.
Pese a todo lo anterior, voces autorizadas del sector sí auguran un futuro prometedor para el único aeropuerto riojano. Entre ellos, el director de asuntos públicos y regulatorios de Ryanair, que el pasado mes de diciembre señaló a Agoncillo como una de los destinos con «gran potencial turístico». Para alcanzar esa cota, no obstante, proponía a Aena la eliminación de las tasas aeroportuarias durante al menos dos o tres años.
En una línea similar, el Gobierno autonómico planteó el pasado mes de octubre a Aena un paquete de medidas dirigidas a aumentar la competitividad del aeropuerto, entre las que destacaba el establecimiento de una tasa especial o una bonificación a las compañías que operen desde Agoncillo por las razones específicas de insularidad que afectan a La Rioja.


