La Rioja ha comenzado a recibir menores no acompañados en el marco de los acuerdos alcanzados en las Conferencias Sectoriales entre el Gobierno central y las comunidades autónomas. Una joven de 16 años procedente de Canarias ha sido la primera en llegar a tierras riojanas, y en los próximos días se espera que lo haga otro menor, también de 16 años y proveniente del archipiélago. Estos dos jóvenes forman parte de un grupo de diez menores que se integrarán en La Rioja a lo largo de los próximos meses, en cumplimiento de los acuerdos establecidos en distintas reuniones sectoriales.
Hasta ahora, la comunidad acogía a diez menores no acompañados, una cifra que se había reducido de los doce que había hace unos meses debido a que uno de ellos cumplió la mayoría de edad y que otro fue reubicado en otra comunidad mediante un proceso de reagrupación familiar.
Menores llegan a España tras recorrer un camino lleno de incertidumbres y peligros. Muchos han dejado atrás sus hogares huyendo de conflictos, pobreza extrema o situaciones de violencia. En algunos casos, se han visto obligados a despedirse de sus familias a una edad en la que otros niños aún dependen completamente de sus padres. El viaje hasta España suele ser largo y traumático: cruzar el desierto, embarcarse en pateras o enfrentarse a redes de tráfico de personas son experiencias comunes para ellos.
A su llegada, no solo enfrentan la incertidumbre de un futuro desconocido, sino también las secuelas emocionales de las dificultades vividas. Muchos padecen estrés postraumático, mientras que otros nunca han tenido acceso a una educación formal. María Martín, consejera de Salud y Servicios Sociales del Gobierno de La Rioja, conoce bien cómo es la llegada y el proceso de adaptación de estos jóvenes. “Son chavales que cargan con historias durísimas, y nuestro objetivo es ofrecerles un lugar seguro, estable y con oportunidades para que puedan empezar de nuevo”.

En la actualidad, La Rioja cuenta con 135 plazas para menores tutelados, ocupadas principalmente para niños nacionales que, por diversas razones, no pueden vivir con sus familias.
El sistema, que se se gestiona a través de hogares de acogida (se desecharon desde hace tiempo los grandes centros de acogida en La Rioja) se ampliará en 14 plazas más durante 2025. Además, el centro de acogida inmediata, que ofrece una respuesta urgente a situaciones de riesgo, ha incrementado su capacidad de 8 a 12 plazas.
María Martín asegura que «todo está preparado para que lleguen los diez menores a los que se ha comprometido a recibir La Rioja» pero también añade que el principal desafío no radica en la voluntad de acogida ni en la financiación que ofrece el Estado, sino en la falta de infraestructuras adecuadas y de profesionales cualificados para atender a estos menores. “Se necesitan muchos recursos humanos especializados, ya que estos jóvenes llegan con necesidades psicológicas, educativas y, en algunos casos, sin conocimiento del idioma. Proporcionarles un entorno adecuado y seguro no es solo una cuestión de espacio, sino de calidad”, destaca explicando que «cuesta mucho encontrar este tipo de profesionales porque se necesitan muchos y muy preparados».
La llegada de estos menores a La Rioja se está llevando a cabo de forma gradual debido a la complejidad administrativa del proceso. “El traslado desde Canarias exige un papeleo muy riguroso porque hablamos de menores, y hay que cuidar cada detalle para garantizar su bienestar y seguridad”, subraya Martín. Ese es el motivo principal por el que se está atascando la llegada de los chavales previstos.

Actualmente, los menores no acompañados acogidos en La Rioja proceden, en su mayoría, de países africanos y tienen entre 14 y 17 años. En la actualidad son once (después de que estos días llegase la última joven) que viven junto a menores tutelados nacionales. En el caso de estos últimos la situación es diversa y cambia constantemente, ya que la tutela del Gobierno riojano depende de circunstancias específicas. Un ejemplo reciente es el caso de los tres hijos de Salwa, la mujer asesinada por su marido en 2024, quienes fueron tutelados temporalmente hasta que pudieron reunirse con su familia.
El doble de menores tutelados en la última década
El número de menores tutelados en La Rioja se ha duplicado en los diez últimos años, reflejando la creciente necesidad de atender a niños y adolescentes en situaciones de vulnerabilidad. Para María Martín el enfoque debe ser integral: “Es fundamental que los menores encuentren un lugar que sea lo más parecido a un hogar, con cuidados, cariño y apoyo. Además, debemos ofrecerles recursos educativos y formativos para que, al alcanzar la mayoría de edad, puedan construir un proyecto de vida autónomo”.
La consejera también destaca la importancia de trabajar en los países de origen para prevenir que las mafias exploten la situación de estos jóvenes. “No se trata solo de gestionar las llegadas, sino de abordar el problema de raíz para evitar que se convierta en algo estructural”, concluye Martín.
Desde La Rioja insisten en que la acogida debe realizarse con sensatez y responsabilidad, priorizando siempre el bienestar de los menores. “No es solo cuestión de recibirlos, sino de proporcionarles una vida mejor que la que dejaron atrás. Esto implica un compromiso a largo plazo, desde su integración educativa hasta la formación para su vida adulta”, subrayan desde la Consejería de Salud.


