La Rioja

Daroca y su desconexión móvil: «Si te llaman o llamas estás jodido»

No es la primera vez que Ignacio Echapresto, con dos pedazo de estrellas Michelín, se queja de la situación en la que viven ellos en la Venta de Moncalvillo y el resto de los vecinos de Daroca de Rioja. Y no le falta razón para hacerlo. Ha llegado a lo más alto del firmamento culinario y sin embargo es incapaz de poder hablar por teléfono con el vecino de al lado. La conexión móvil de Daroca es un auténtico desastre. Se quejaba hace año y medio y la situación no ha cambiado. «Da igual cuando lo hagas. Si te llaman o llamas por móvil y estás en Daroca, estás jodido».

Si en agosto de 2023 nos contaba que para poder hablar con nosotros «tengo que venirme debajo de un chopo junto al restaurante», año y medio después la cosa no mejora. No se trata de un hecho aislado. Ni de que funcione unos días sí y otros no. Las incidencias con la telefonía móvil son habituales en prácticamente toda la sierra riojana, en el Camero Nuevo y también en el Camero Viejo, como en la zona del Moncalvillo que afecta a Daroca de Rioja y otros pueblos de la zona.

«Da igual que sea importante o no. Da igual». El grito es casi desesperado. «La falta de cobertura en mi pueblo es un desastre». ¿Horror o error? Uno de los mejores cocineros riojanos no sabe muy bien cómo definirlo. Lo que tiene claro es que «Al Ayuntamiento de Daroca, al Gobierno de La Rioja y a las operadoras les importa poco o nada», dice tajante.

«Es un problema que sufrimos desde hace mucho tiempo quieres decidimos vivir no sólo en este pueblo si no en otros muchos». Un problema que sufren también «los que decidimos tener nuestros negocios y jugarnos nuestros cuartos en el mundo rural».

Asegura que «lo peor de todo es que las administraciones son conscientes de ello y no hacen nada» y reflexiona «cuando algo tan sencillo y cotidiano como hablar por teléfono (con un amigo, con un familiar, con un cliente, con un proveedor, con quién sea) se convierte en una aventura todos los días, pasa de ser una anécdota a ser un problema».

Y en su afán por intentar ser optimista le pide a esta 2025 que sea el año «en el que los pueblos, grandes o pequeños, y estén donde estén, reciban servicios de calidad».

Recuerda ese agosto de 2023 cuando también lanzó un grito desesperado por la conexión móvil en Daroca. «Hoy seguimos igual. Así que ajo, agua y resina. Pero yo me niego a joderme, a aguantarme y a resignarme». Y advierte. «Si me llamáis y no contesto, tened en cuenta que no es cosa mía».

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