Agricultura

La apuesta de César por la alcachofa ecológica: «La clave es dominar el cultivo»

César Martínez cultiva desde hace una década alcachofa en ecológico en Aldeanueva de Ebro

César Martínez, productor de alcachofas ecológicas en Aldeanueva de Ebro.

César Martínez conoció el cultivo de la alcachofa a la vez que la agricultura en sí. Esta hortaliza ha formado parte de su familia desde hace décadas y fue de su padre Rufino del que aprendió bien su manejo. A sus 41 años, lleva 25 dedicados al campo, entre la viña y la alcachofa, principalmente. Pero fue hace ya una década cuando decidió dar un paso más y empezar a trabajar sus alcachofas desde una perspectiva ecológica.

«Todo vino a raíz de apreciar una clara tendencia de que el cultivo ecológico se iba a establecer, sumado a las políticas agrarias más enfocadas al cuidado medio ambiente que venía desde Bruselas. Lo vi venir y me lancé a probar aunque algunos me tacharan de loco. Empecé con unos dos mil metros y hasta el tercer año no amplié hasta los 15.000 metros. Y ahora ya tengo unas 20 hectáreas, pero no fue hasta el sexto año que empecé a ver cómo funcionaba y me animé con producciones grandes. Así que el crecimiento ha sido muy progresivo, yendo poco a poco para entender el comportamiento de la planta en sí. Al final la clave es dominar el cultivo para sacarle la máxima producción y rentabilidad», destaca el agricultor.

Y eso no es fácil. La experiencia, incide, es clave: «Es un cultivo en el que hay que saber el momento exacto en el que hacer las cosas porque si no es muy probable que se estropee parte de la producción y se vea afectada a rentabilidad. Mi padre lleva más de 50 años en el campo y sabe con los ojos cerrados cómo llevar la alcachofa en ecológico y eso se consigue con la veteranía. También hay momentos complicados en el control de plagas porque no hay tratamientos, por ejemplo, pero es importante conocer al dedillo cómo funciona la planta. A mí me está pasando ahora con la calabaza en ecológico, con la que llevo ya tres años y todavía no le he cogido el truco- No hay que engañarse, lo ecológico no es fácil de llevar».

Dada la producción anual que maneja (rondando los 150.000 kilos, aunque este año el aumento de superficie le llevará a rozar los 170.000), ha hecho de la alcachofa un cultivo más industrializado, con la maquinaria apropiada para cultivarla. Las previsiones para la cosecha de 2025 (que se desarrolla entre los meses de marzo, abril y mayo) son positivas, aunque septiembre vino con mucho frío y eso tampoco es bueno. Pero el temor recae ahora en las heladas tardías: «Unas temperaturas bajo cero en febrero pueden tocar mucho a la planta y retrasar así su recogida. Este año todavía no ha llegado ninguna helada pero ahora una helada temprana tampoco tendría mucho efecto. Tampoco es bueno que durante la primavera se den temperaturas altas cercanas a los 30 grados y durante varios días. Lo mejor es que a finales de febrero al planta se recomponga tras los fríos y en marzo haya temperaturas suaves, de 25 grados como mucho, con algo de lluvia y mínimas de 7 u 8 grados».

Pero aún con todo y con ello incide en que este cultivo es mucho más complejo de gestionar en ecológico que en convencional. «Los pocos que se animan con la alcachofa lo hacen en convencional porque en ecológico no se atreven por las dificultades que implica, y es entendible. El año pasado tuve una plaga al final del ciclo y no había nada que poder echar para tratarla, así que tuve que dejar una hectárea sin recoger. Además, hay que asegurarse tener mercado, algo que es muy importante», resalta.

En este sentido, Martínez cubre bastante bien todo tipo de mercados. Desde exportación hasta nacional, con producto en fresco que va a parar a plaza y mercado, y otra parte que va para industria. «Tengo tanta producción puedo llegar a todo. En exportación siempre ha habido mejores precios, pero ahora en nacional se empieza a pagar también. Lo que se vende en plaza tiene un precio razonable y lo que va para industria también está alto, así que tampoco queremos sacar más a exportación».

Si hay que hacer una comparativa de precios entre la alcachofa en ecológica y la convencional, este agricultor de Aldeanueva asegura que la convencional puede estar un 20 por ciento más cara. «Pero aún debería haber mayor diferencia de precios porque la gente realmente no sabe lo que cuesta cultivar en ecológico y que salga bien. Además, en ecológico los precios son muy estables haya o no existencias, mientras que en lo convencional varían en función de la oferta y la demanda. Por otro lado, es cierto que en el mercado ecológico los compradores mantienen mucho a los productores de siempre, no entran en el juego de precios y agradecen que haya estabilidad».

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