La Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja cerrará el 2024 con un buen regalo de Navidad. Por suerte, se ha dado la tormenta perfecta para rebajar esos niveles de existencias de vino que seguían copando los depósitos de muchas bodegas después de varios años y que, por fin, esta campaña, han cambiado de tendencia. Varios son los factores que han permitido conseguir una «intensa reducción» del stock de vino en la región y que rondará los 80 millones de litros, según ha dado a conocer este martes el Consejo Regulador.
Algo que aliviará la complicada situación que atraviesa el sector ante el déficit de ventas a nivel mundial por la falta de consumo y que permite comenzar a ver un haz de luz al final del túnel. De hecho, este mismo martes, la Junta Directiva de la Organización Interprofesional del Vino de Rioja (OIPVR) ha continuado trabajando sobre el Plan de Reequilibrio que la DOCa Rioja desarrollado desde 2023. Cabe recordar que a finales de ese mismo las existencias en Rioja eran de unos 937 millones de litros, por lo que actualmente se encontrarían entre 850 y 860.
Dicho plan contempla una batería de medidas como la intensificación del control sobre los viñedos y la calidad de los vinos en fase previa a su salida al mercado, la no solicitud del incremento de masa vegetal en los próximos años y la bonificación del reinjerto de variedades tintas a blancas o minoritarias ya acordadas, así como el estudio de fórmulas para adaptar la masa vegetal a las necesidades de la DOCa Rioja en el medio y largo plazo.
La aplicación del plan en esta campaña ha conseguido la citada reducción de las existencias (estimada en torno a los 80 millones de litros) y, para avanzar en esta senda del reequilibrio, el pleno de la OIPVR continúa trabajando en posibles actuaciones complementarias. Entre ellas, una potencial medida de ajuste transitorio o definitivo de la masa vegetal.
Entre las otras medidas de esta campaña se encuentran las ayudas habilitadas para la cosecha en verde (que han permitido sacar del mercado la producción de 6.643 hectáreas, que supondrían unos 40 millones de kilos), así como la destilación (a la que se han acogido 135 bodegas y cooperativas para destilar un total de 25,8 millones de litros) y que demuestran a día de hoy que han surtido efecto.
También hay que tener en cuenta la propia idiosincrasia de la cosecha 2024, notablemente más escasa que en años anteriores (se cerró con unos 276 millones de kilos recepcionados) y que ha estado motivada por complicaciones en el momento de la fertilidad además de por las inclemencias meteorológicas que marcaron el ciclo, con abundantes lluvias y tormentas de granizo. Una pérdida de kilos de manera natural que también ha sido «bienvenida» en este sentido.
«La producción de uva de esta campaña supondrán en números redondos unos 190 millones de litros. Nuestra comercialización actualmente está en torno a los 235 millones de litros, por lo que el mordisco ya es importante. Luego, las dos partidas de ayudas de cosecha en verde y destilación han supuesto una reducción importante, así que el déficit es notable y eso va a ayudar directamente a bajar las existencias», remarcaba el director técnico del Consejo Regulador, Pablo Franco, a finales de octubre en una entrevista con NueveCuatroUno.
Un enfoque positivo mirado desde el paraguas global de Rioja y que demuestra que esta denominación, tal como apuntó Franco, «gestiona mejor la escasez que la abundancia y así lo ha demostrado a lo largo de su historia». Es por lo que defiende la postura de se seguir trabajando en «un escenario de contención de la producción».
Por su parte, la consejera de Agricultura, Noemí Manzanos, ya adelantó en una reciente entrevista con Diario La Rioja que la ratio (la que fija la relación entre las existencias de vino y las salidas de bodega para marcar los precios de la uva) se quedaría por debajo de 3,45 a cierre del presente año después de estar a 3,80. «Y ello gracias a que las medidas adoptadas están dando resultado, pese a que la situación no es fácil y se necesitan ayudas».


