De entre todos los partidos posibles en el Viejo Continente, los hermanos alemanes Nicolas y Christian eligieron la UD Logroñés. Naturales del norte germano, recorrieron 1.500 kilómetros solo para ver el partido ante el Barbastro de este sábado. Ataviados con camisetas, bufandas y zamarras blanquirrojas, ambos vieron el encuentro en el Palco 28 del Fondo Sur, junto a la Peña San Blas, al ser amigos de Félix, un integrante de la peña. Desplegaron también una bandera alemana y disfrutaron de lo lindo con el 3-0 de los riojanos en la vuelta de Sergio Rodríguez al banquillo.
En inglés, Christian responde a NueveCuatroUno: «Hemos venido aquí para estar con amigos de Logroño, de la Peña San Blas. Venimos de Solingen, una ciudad entre Colonia y Dusseldorf. Hay unos 1.500 kilómetros hasta aquí». ¿Y por qué acudieron hasta aquí? Pues el propio Christian lo explica: «Es una buena historia. Le dije a mi hermano que podíamos elegir un partido en Europa para ver, no nos importaba que equipo fuera. Podía ser el Manchester, el Real Madrid o el Arsenal. Pero decidimos venir aquí, a Logroño».

Nicolas y Christian, con los integrantes de la Peña San Blas
Y es que también existe el turismo futbolístico o ‘groundhopping’. Hay personas que disfrutan viendo ciudades y monumentos y otros lo hacen saltando de campo en campo. «Nos gusta el fútbol local. Lo apoyamos», continúa Christian. De entre todas las posibilidades disponibles, acabaron en la 14ª jornada de Segunda Federación. En el momento de la entrevista, la UD Logroñés vencía al descanso, con tantos de Barrero y Caballero. Y ellos lo estaban disfrutando: «Nos encanta, porque están jugando bien, van 2-0 y lo estamos pasando genial».
«Somos amigos de Félix, es un amigo mío, entonces esto para nosotros es como una familia, una gran familia. Estamos aquí con nuestra familia», explica Nicholas. «No solo nos gusta el fútbol, nos gusta también la gente, la atmósfera que hay, el estadio y el ambiente que se vive aquí», valora Christian. Con el balón ya en juego, ambos bajaron a la grada y desde allí, justo detrás de la portería del Fondo Sur, vieron la segunda parte con el resto de la peña. Dos más de los 2.478 espectadores que acudieron al Municipal en una tarde fría de una temporada decepcionante.
Visiblemente contentos, tanto Nicolas como Christian posan felices y no les falta sentido del humor. «Habladnos en inglés o en alemán», comentan entre risas, a la hora de posar para una fotografía. Ambos se han cruzado media Europa para juntar amistad y pasión por este deporte. Y como guinda, la UD Logroñés ganó por 3-0 y ambos se llevan a su país un bonito recuerdo. En un presente marcado por los conflictos y los odios crecientes, no viene mal tender puentes. Y desde este sábado, Solingen y Logroño, a 1.500 kilómetros en los mapas, están un poquito más cerca.


