Como vecinos domiciliados en la calle Presidente Leopoldo Calvo Sotelo y ante el nuevo proyecto de urbanización de llamado Paseo de las Cien Tiendas, desearíamos trasladar las siguientes sugerencias y/o reflexiones:
1.- Las bajantes de las aguas de los tejados se deberían conectar, sin que viertan en superficie, al colector de las aguas pluviales. Recordar que, el lunes pasado, llovió por la mañana y la calle estaba intransitable. En mi caso particular, tengo movilidad reducida y tuve que salir hasta el Espolón, al no poder saltar los riachuelos que salían de las bajantes, y llegué a mi domicilio con las zapatillas y pies totalmente calados.
2.- A las calles se les debe dar una pendiente suficiente hacia el centro de la calle de manera que, cuando llueva, el agua se evacúe con la máxima rapidez hacia el colector de aguas pluviales. Queremos recordar que, en la calle Pte. Leopoldo Calvo Sotelo, existen semisótanos que, actualmente, cada vez que llueve, los propietarios tienen que estar armados de fregonas para evitar que el agua entre en sus locales.
3.- Las baldosas que se han colocado en la calle Pte. Leopoldo Calvo Sotelo, han resultado totalmente inadecuadas. Muchas de ellas están rotas y/o eliminadas y el hueco encementado. Sin ser técnicos en la materia, quizás el problema venga derivado de que las baldosas son demasiado grandes y, con el mortero seco, no terminan de soldar bien. La calle Juan XXIII, por ejemplo, está con baldosas mucho más pequeñas, soporta también buena cantidad de tráfico y el firme está en mejor estado. Una posibilidad, que se puede considerar más acertada, consistiría en eliminar las baldosas de la parte central de la calle, que es la que soporta el tráfico, y sencillamente dejarla con algún tipo de cemento, color y acabado que vaya y no desentone con el resto de la calle.
4.-Pensamos que las calles, con carácter general y sin entrar en disquisiciones, están concebidas para facilitar la vida a los ciudadanos y la peatonalización de las mismas ahonda en este concepto de mejorar la calidad de vida.
Cuestionamos, por tanto, si realmente estamos contribuyendo a ello con:
– Los contenedores de basura están en los extremos y todos los días los operarios deben distribuirlos a lo largo de las calles. ¿No sería más adecuado soterrarlos, al igual que se ha hecho en Avenida Portugal?
– El acceso por la calle Beti Jai para los coches es complicado. Al entrar con los mismos para acceder a los garajes de los residentes, se encuentra uno con indicaciones y una terraza que invade buena parte del acceso a la calle.
– La calle Juan XXIII está “tomada” por las terrazas y sus elementos permanentes. No nos podemos olvidar que, en el centro de esta calle, que es la que más circulación soporta, hay montada una terraza con muchísimas mesas (alrededor de 29 a una parte y a otra de la calle), impidiendo que los peatones puedan ir por los costados, teniendo que caminar por el centro de la calle conjuntamente con los coches y como si fuese un desfile.
– Las terrazas en el Paseo de las Cien Tiendas no se cierran demasiado tarde, pero ¿se han parado a pensar la cantidad de requisitos que se exigen de insonorización a los establecimientos (completamente de acuerdo) y los pocos a las terrazas y que hay vecinos que viven en primeros con distancias mínimas a las mesas?
– En su momento se eliminaron los aparcamientos de los coches para hacer las calles peatonales. En consecuencia, los vecinos nos hemos tenido que buscar la vida como hemos podido, alquilando o comprando plazas en los pocos garajes del Paseo de las Cien Tiendas o en las inmediaciones. No obstante, les invitamos a que se enteren de lo que cuesta alquilar y/o comprar una plaza de garaje dentro del Paseo o en sus alrededores, así como los metros que ocupan, y lo comparen con lo que están cobrando mensualmente por la instalación de las terrazas después de la nueva Ordenanza y la superficie que ocupan.
Personalmente creemos que, dada la actual gestión de ocupación de las terrazas, supone una expropiación del espacio público en beneficio de ciertos negocios y en detrimento de los peatones (totalmente contrario a la filosofía de calle peatonal).
5.- ¿No se podrían aprovechar las obras y el hecho de tener que levantar las calles, para enterrar los cables que están colgados de las paredes?
6.- Entre el diseño de las obras y la practicidad, esperamos que, si hay que elegir, la elección sea a favor de la practicidad de las obras para disfrute de los ciudadanos, no del diseño. No más Glorietas.
Para finalizar, pues no es nuestra voluntad aburrir a nadie, confiamos que las obras, cuando comiencen, no lo hagan en todos los tramos a la vez y que la planificación de las mismas este perfectamente estudiada para causar las mínimas molestias a los vecinos y a los negocios de la zona.


