El Rioja

¡Menudos vinos! Una caja exclusiva para conocer a Menudas Bodegas

¿Quieres montar una cata diferente con amigos? ¿Sorprender en tu cena navideña con vinos desconocidos para el gran público? El Club NueveCuatroUno y Menudas Bodegas ofrecen ‘¡Menudos Vinos!’. Una caja exclusiva de diez botellas (una de cada bodega de la asociación) para conocer a los productores más pequeños de Rioja.

Estas bodegas comparten una filosofía centrada en la autenticidad y la calidad, con producciones que no superan las 5.000 botellas anuales. Su objetivo es demostrar que, a través de pequeñas producciones, es posible crear vinos excepcionales que enamoren a los consumidores.

La caja se compone de las siguientes botellas (compra, aquí – 260 euros):

– Octogenarius 2017 (Bodegas GAMA de Cárdenas) [Ficha de cata]
– Elena Corzana Maturana 2022 (Elena Corzana, de Navarrete) [Ficha de cata] y [NueveCuatroUno]
– JAIRUS ecológico 2020 (Jairo Morga, de Badarán) [Ficha de cata] y [Diario de Vendimia 2024]
– Garnacheando 2022 (La Bodeguita Escondida, de Hervías) [Ficha de cata]
– Zaruga 2021 (Óscar Pérez Nanclares, de Briones) [Ficha de cata] y [Diario de Vendimia 2023]
– RULEI Viña Barracallo Blanco 2020 (Bodegas Rulei de Badarán) [Ficha de cata] y [Diario de Vendimia 2024]
– Reminde 2020 Viñedo Singular (Rufino Lecea, de San Asensio) [Ficha de cata] y [Diario de Vendimia 2023]
– Troqueao 2021 (Jaime Ruiz, de Briones) [Diario de Vendimia 2024]
– Horola Isabel 2018 (Bodegas Horola de Baños de Río Tobía)
– Caudum 2017 Viñedo Singular (Bodegas Larraz de Cenicero) [Ficha de cata] y [Diario de Vendimia 2024]

Esta nueva agrupación de bodegas, “todas del mismo pelo”, no ha llegado, dicen, ni para arreglar el mundo del vino, ni para salvar la denominación, sino “a enredar, a pisar uvas, y a disfrutar de lo que más nos gusta”. Son artistas del viñedo y filósofos de la vida y del vino que no dejan lugar a los tecnicismos ni a las catas de manual. En Rioja, tierra de grandes vinos y grandes historias, el tamaño de las bodegas tampoco importa. O no debería.

La idea de este proyecto comenzó a materializarse hace un par de años, aunque no fue hasta hace uno cuando comenzaron con todos los trámites de constitución. «Queremos poner en valor nuestros vinos y defender la autenticidad de las producciones locales. Nosotros vamos a la viña, hacemos el vino, lo distribuimos y vendemos, vamos a ferias y también recibimos a los turistas que nos visitan. Todo pasa por nuestras manos y eso tiene un valor porque ayuda a su vez a la conservación del patrimonio, del paisaje y de los pueblos, porque muchos de nosotros elaboramos en antiguas casas familiares o calados de pequeños municipios», destaca Elena Corzana, secretaria de la asociación, durante la presentación.

Rufino Lecea, de Bodega Reminde y quien desempeña el papel de tesorero, hace especial hincapié en que la filosofía que comparten todas las bodegas adheridas es la de ser ‘vignerons’, pequeños viticultores que gestionan viñedo propio mayormente y se encargan de todo el proceso. «Todo esto nos permite controlar todo muy buen y al detalle, aunque también tiene sus complicaciones porque los costes se incrementan. Pero todo ello nos compensa».

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