La Rioja

Fal, desde dentro: «Las pérdidas ascendieron a cifras que aún nos cuesta asimilar»

Era uno de diciembre, dos y cuarto de la mañana, cuando la nave de Fal-Chiruca comenzó a arder en Arnedo. Un desastre de dimensiones descomunales para los trabajadores, para todos los arnedanos y para los riojanos que veían como una de las empresas más reconocidas del sector del calzado era pasto de las llamas. Para Carlos Abad, CEO de la empresa, es un día imposible de olvidar pero que «puso a prueba la resilencia» de cada uno de los que componen una firma que ha dedicado el último año no sólo a salir adelante tras el incendio sino también para mirar hacia el futuro.

– Ha sido uno de los incendios más devastadores de los últimos años en La Rioja. ¿Cómo se recuerda en la empresa ese día?

– Aquel día quedará grabado para siempre en nuestra memoria. Fue un momento de gran incertidumbre, preocupación y tristeza. Ver cómo el esfuerzo de años de trabajo y dedicación se consumía en cuestión de horas fue devastador. Sin embargo, también recordamos la solidaridad de tantas personas que, desde dentro y fuera de la empresa, nos ofrecieron su apoyo. Fue un día que puso a prueba nuestra resiliencia y nos recordó lo esencial que es la unión en los momentos difíciles.

– ¿Cuál ha sido el impacto económico que tuvo el incendio en la empresa?

– El impacto económico fue significativo. Las pérdidas materiales y de producción ascendieron a cifras que aún nos cuesta asimilar. Pero, más allá de los números, el golpe emocional fue igual de importante. Tuvimos que replantearnos muchas cosas, reorganizar procesos y asumir costos inesperados para seguir adelante. No obstante, hemos enfocado nuestros esfuerzos en reconstruir y convertir esta adversidad en una oportunidad para modernizarnos y ser más fuertes.

– A pesar del varapalo, la empresa tomó la iniciativa desde el minuto uno. Enseguida buena parte de los trabajadores pudieron volver a sus puestos de trabajo. ¿Cómo se logró?

– Desde el primer momento, nuestra prioridad fue proteger los puestos de trabajo y garantizar que la empresa y su capital humano siguiera adelante. Esto solo fue posible gracias al compromiso de todo el equipo y a la rapidez con la que reaccionamos. Reubicamos operaciones, habilitamos espacios provisionales y adaptamos nuestra logística para mantener la actividad. El apoyo de los trabajadores, proveedores y clientes fue fundamental. En esos días tan duros, la colaboración y la voluntad de todos marcaron
la diferencia.

– ¿Qué ha sido lo más complicado este último año?

– Lo más complicado ha sido enfrentarnos al día a día sabiendo que muchas cosas que dábamos por sentadas habían cambiado. Reajustar procesos, priorizar inversiones y, al mismo tiempo, mantener la moral alta entre el equipo ha sido un reto constante. También ha sido difícil lidiar con la incertidumbre: reconstruir no es solo rehacer lo perdido, sino también adaptarse a nuevas realidades y prever desafíos futuros.

– ¿Y lo más satisfactorio?

– Sin duda, ver cómo hemos superado esta adversidad juntos. Cada pequeño paso hacia la normalidad ha sido motivo de orgullo. Recuperar nuestra capacidad productiva, volver a servir a nuestros clientes y, sobre todo, ver el compromiso de nuestros trabajadores nos ha dado la fuerza para seguir adelante. También ha sido muy gratificante sentir el apoyo de la comunidad; eso nos recuerda que somos más que una empresa: somos parte de un entorno que nos valora y al que queremos aportar lo mejor.

– Un año después, ¿hacia dónde va el futuro de la empresa?

– Un año después, podemos decir que el incendio no nos definió; lo hizo nuestra respuesta. El futuro de la empresa está lleno de esperanza. Estamos centrados en la reconstrucción, no solo física, sino también en nuestra visión a largo plazo. Nos hemos propuesto convertir esta tragedia en un punto de inflexión para crecer y evolucionar.

Hemos apostado por implementar tecnología de vanguardia, reforzar nuestra sostenibilidad y optimizar nuestros procesos para ser más eficientes. Queremos ser una empresa que inspire, que sea un referente en nuestra industria y que contribuya al desarrollo de nuestra comunidad. Este último año nos ha enseñado que somos más fuertes de lo que creíamos, y esa fortaleza será el pilar sobre el que construiremos nuestro futuro.

Nuestro objetivo es claro: no solo volver a ser lo que éramos, sino alcanzar un nuevo nivel de excelencia, donde cada paso que demos refleje el aprendizaje y la unión que esta experiencia nos dejó. Sabemos que el camino no será fácil, pero miramos al futuro con confianza y determinación.

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