Sucesos

«Aquí el único plan consiste en implicar a Antonio» en el crimen de Cuzcurrita

El letrado Manuel Sáez Ochoa, junto a Antonio G. D., uno de los acusados por el crimen de Cuzcurrita

«Han construido un caso con hechos que parecen irrefutables, pero la realidad es que no hay prueba directa contra mi cliente». Así lo ha defendido este lunes en la Audiencia Provincial de La Rioja el letrado Manuel Sáez Ochoa, abogado defensor de Antonio G. D., uno de los acusados por el conocido como crimen de Cuzcurrita, que acabó con la muerte a golpes del hostelero Guillermo Castillo en su domicilio de Cuzcurrita del Río Tirón durante la madrugada del 2 de mayo de 2023.

El abogado se ha sumado a la teoría expresada por la acusación particular ejercida por el letrado Marcos García-Montes, según la cual la instrucción de la Guardia Civil se cerró de forma prematura, dejando fuera del asesinato de Guillermo Castillo a otros actores con mayor o menor grado de implicación en su muerte.

«O solo actuó una persona o actuaron dos personas y una no es Antonio», ha enfatizado Sáez Ochoa, reiterando que Carlos R. M. -el otro acusado, en connivencia con su pareja sentimental- «quiere responsabilizar a mi cliente, echarle la culpa a él» del asesinato. Y para ello ha repasado minuciosamente durante sus más de dos horas de intervención los indicios manifestados contra ambos por parte de la Guardia Civil: «No se ha practicado una sola prueba de cargo para condenar a Antonio». «No hay huellas de Antonio en la casa de Guillermo y eso es compatible con que él nunca ha entrado en la casa», ha añadido.

El abogado de Antonio ha afirmado, además, que el perfil del crimen de Cuzcurrita no encaja con el ‘modus operandi’ de su cliente, que en su larga carrera delictiva «siempre ha actuado en solitario» y, «menos un delito de lesiones en 1989, nunca ha cometido delitos contra las personas».

«No hay quien se la crea»

Además de abrazar la posible implicación de terceras personas en el asesinato del popular hostelero, Manuel Sáez Ochoa ha dedicado su alegato para desmontar la versión de Carlos R. M., el otro acusado por el crimen de Cuzcurrita: «No hay quien se lo crea, nos está mintiendo todo el tiempo”. Y para ello, ha recordado que Guillermo Castillo «le daba dinero con frecuencia a Carlos, por lo que «¿para qué iba a permitir que otra persona le dé una paliza de muerte? No tiene ningún tipo de sentido. La versión de Carlos no hay por dónde cogerla, no tiene ni pies ni cabeza».

Asimismo, la defensa de Antonio admite que «cometió un error acompañando a Carlos a Cuzcurrita», pero niega la mayor: el móvil económico como principal motivación para acabar a golpes con la vida de Guillermo. «¿El móvil es económico y no abrieron ninguna de las cajas fuertes? Fue un móvil personal, con patadas, puñetazos y golpes constantes», ha aseverado el letrado, recordando que su cliente no tenía ningún tipo de relación previa con la víctima, al contrario que Carlos, con el que además de haber mantenido una relación profesional durante años, también mantuvo relaciones íntimas con carácter esporádico con la víctima.

«Esto no es un robo que salió mal», ha afirmado el letrado, apuntando sus sospechas sobre los posibles nuevos implicados hacia el propietario del ‘narcopiso’ de Lardero en el que Carlos reconoció que compró droga, hacia uno de los vecinos de Guillermo que también declaró en el presente juicio y hacia otro conocido de la víctima que llamó sospechosamente a este vecino para interesarse sobre lo que le había ocurrido al hostelero.

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