«Ambos sabían a lo que iban, fue un plan metódicamente preparado y no tenían alterada su conciencia y voluntad». Así de tajante se ha mostrado la fiscal del juicio por el crimen de Cuzcurrita, Aida Iglesias, durante la lectura de sus conclusiones definitivas, en las que mantiene la participación conjunta de Carlos R. M. y Antonio G. D. para matar «con brutalidad» a Guillermo Castillo la madrugada del 2 de mayo de 2023 en Cuzcurrita del Río Tirón.
Por ello, la fiscal mantiene su petición de penas para ambos acusados: un total de 27 años de prisión para Carlos R. M. y de 27 años y nueve meses (al ser reinicidente en robos con violencia) para Antonio G. D., a quienes imputa un delito de asesinato y otro de robo con violencia en casa habitada. A su juicio, no cabe la petición de prisión permanente revisable formulada por las acusaciones particulares, al entender que la vulnerabilidad de la víctima ya se recoge en la alevosía con la que se tipifica el asesinato del hostelero.
Durante su extensa intervención, la representante del Ministerio Público, ha recalcado que los dos presuntos asesinos urdieron «un plan que creían perfecto», ya que «eligieron como fecha del crimen un puente festivo» que les garantizaría un mayor botín, «Antonio apagó el teléfono» para evitar ser rastreado» y, una vez en Cuzcurrita, «aparcaron el coche para que pasara desapercibido». Y, además de ello, «fueron con esposas, guantes y cubriéndose para evitar ser reconocidos».

La fiscal Aida Iglesias, este lunes en la Audiencia Provincial de La Rioja. FOTO: Daniel Ortiz.
La fiscal Iglesias no ha pasado por alto que Guillermo Castillo «no tuvo ninguna oportunidad» ante sus asaltantes, que «le golpearon de una forma brutal con puñetazos y patadas» para, una vez inconsciente, «colocarle las esposas para arrastrarle y seguirle golpeando». «Lo encerraron bajo llave y le privaron de la más mínima posibilidad de salvar su vida». «Podían haber cometido un robo con violencia, pero le propinaron una suerte de patadas y puñetazos totalmente innecesarios», ha subrayado. «La frase ‘hombre muerto no declara’ a la que refiere uno de los acusados indica que sabían lo que necesariamente iba a pasar», ha añadido.
Pero, sobre todo, la representante del Ministerio Público ha centrado sus esfuerzos en subrayar la participación conjunta de los dos acusados -que, recordemos, descargan la autoría del crimen sobre el otro-, para lo que ha señalado hasta 22 indicios -«que no conjeturas»- y contradicciones de los presuntos asesinos que reafirman esta tesis.
«Ahora les viene lo difícil», ha advertido la fiscal a los miembros del jurado popular que este martes se retirarán a deliberar el objeto del veredicto.


