Sucesos

«La mujer del portugués me confesó que su novio había asesinado a un viejo»

Yolanda Castillo, la hija del hostelero asesinado en Cuzcurrita del Río Tirón la madrugada del 2 de mayo de 2023, ha asegurado este martes que la pareja sentimental de Carlos R. M. -uno de los acusados junto a Antonio G. D.- «me confesó que su novio había asesinado a un viejo, pero le dijo que no se preocupara porque el viejo era mala persona». «Lo escuché yo y dos amigos míos: (Carlos) llegó a casa a las cinco de la mañana con las manos en la cabeza y dijo ‘le hemos matado'».

La hija del finado ha declarado en calidad de testigo en la segunda jornada del juicio, en la que el propio Carlos ha completado su declaración, interrumpida el día anterior al tener que retirarse para que le administrasen en el centro penitenciario el tratamiento de metadona al que está siendo sometido.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.

Yolanda Castillo ha relatado cómo, tras tener conocimiento de la detención de los dos acusados y de la pareja sentimental de Carlos -posteriormente quedó en libertad sin cargos-, se desplazó hasta Pradillo con la intención de «ver quiénes habían matado, presuntamente, a mi padre». «Engañé a dos amigos y les dije que quería subir a la fiesta de las almazuelas. Un amigo me describió a la pareja del portugués y quería saber dónde vivían las personas que habían asesinado a mi padre».

Según ha explicado ante el tribunal, «una vecina me indicó dónde vivía, di vueltas por la casa, que estaba precintada por la Guardia Civil, y por la noche entramos al bar. Vi a una persona sentada que encajaba con la descripción que me habían dado. Me confesó que su novio había asesinado a un viejo, pero le dijo que no se preocupase que era un viejo mala persona».

Una llamada previa al asesinato que «me acojonó»

Durante su comparecencia, la hija de la víctima ha relatado un inquietante hecho que ocurrió durante la tarde del 1 de mayo, tan solo unas horas antes del asesinato de su padre. Mientras se dirigían a Miranda de Ebro a cenar ella, su padre y un amigo de la familia, «mi padre recibió una llamada que duró 3 o 4 segundos y luego colgaron». Esa llamada «procedía desde un teléfono del restaurante que nunca antes habíamos utilizado y me acojonó porque el restaurante estaba cerrado».

A su juicio, Yolanda cree que esa llamada «puede estar conectada» con la posibilidad de que alguien alertara a los asesinos de que ella ya no se encontraba en casa con su padre, pues lo normal era que muchos días acompañara a la víctima en su vivienda en esa franja horaria.

También ha relatado otro hecho que ha denunciado ante la Guardia Civil. En concreto, ha asegurado ante el tribunal que «hace 20 días se percató de un coche inusualmente aparcado frente a su casa «con dos personas en su interior». Cuando se relajó y se sentó en el sofá, «recibí un WhatsApp amenazándome para que en el juicio no saliera una persona». Esa persona -de la que no ha revelado su identidad-, le pagó 100 euros a un tal Lucas para que me amenazara con ese mensaje; me dijo que si salía ese nombre tenía los días contados».

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.

Asimismo, en su declaración ha citado a un vecino del que le habló su padre porque «le daba miedo». «Iba a pedirle dinero por la noche y luego descubrí en Facebook que era amigo íntimo del portugués». «Me dijo que le daba miedo y a los quince días del crimen desapareció del pueblo», ha testificado.

«Me han quitado a mi padre, a mi amigo y mi trabajo»

La hija de la víctima ha descrito a su padre como una persona vulnerable, a la que no solo acompañaba en la gerencia del restaurante familiar, sino a la que también cuidaba . «Solo nos separábamos para dormir», ha indicado Yolanda, quien ha subrayado que los asesinos «me han quitado a mi padre, me han quitado a mi amigo y me han quitado el trabajo». «Sigo con mi vida patas arriba y no hay derecho», ha enfatizado.

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