Es el pequeño de tres hermanos. Juan Agüero apenas conserva recuerdos de su niñez en Mendoza (Argentina). Es un vago recuerdo, casi más de oídas. De lo que le cuenta el resto de su familia, que salió a comienzos de este siglo para buscarse un futuro más próspero en Europa. Su destino fue la provincia de Tarragona.
Los cinco llegaron a Reus. Y allí se llevaron una grata sorpresa. «Tenían equipo de hockey patines», explica Juan Agüero, en la Ciudad Deportiva de Valdegastea. Uno de los jugadores más destacados de la UD Logroñés en este inicio de temporada afronta un punto de inflexión en su carrera, y lo quiere aprovechar. Comenzó de suplente, y ahora nadie parece en disposición de sacarle del once tras sus dos últimos encuentros. «Teníamos la posibilidad de hacer más gimnasio y he querido aprovecharlo», se disculpa por la espera.
Agüero juega sobre patines. Se desliza incluso por el pantanoso césped del Ciudad de Tudela. Recoge la pelota, la gira, la conduce, dribla, marca el ritmo… y lo hace siempre con la vista al frente, prestando atención a los movimientos que se producen a su alrededor. Su juego es asociativo. Gira sobre la línea de banda, aprovecha hasta el último centímetro del terreno de juego. De casta le viene al galgo. «Comencé jugando a hockey patines en el Reus Deportivo, junto a mis hermanos», recuerda.
Y es como si su memoria motriz recordara lo que aprendió de niño, cuando su familia, por tradición, le apuntó a practicar hockey patines. «Los fines de semana jugaba a hockey, pero en el colegio me gustaba jugar a fútbol», apunta. Los jugadores de hockey deben confiar en su equilibrio y estabilidad sobre los patines. Esto desarrolla una base sólida y fortalece los músculos de las piernas, permitiendo un mejor control del cuerpo sobre las ruedas. Realizan muchos ejercicios de cambio de dirección, giros rápidos y movimientos laterales, lo que mejora su capacidad para reaccionar rápidamente en el juego y sortear a los oponentes. Así juega a fútbol Juan Agüero.
-¿Acertó decantándose por el fútbol en lugar de por el hockey patines?
-No lo sé. Pero de pequeño me lo pasaba mejor jugando al fútbol que a hockey. Y llegó un momento en el que no se podía ir al fútbol y al hockey a la vez y tuve que decidir. Yo lo tenía muy claro. Y por eso decidí seguir en el equipo del barrio, en el Santes Creus. Y siempre tuvimos buenos equipos.

-Pero pronto tuvo que tomar otra decisión importante. Seguir con el equipo del barrio o viajar cada día hasta La Masía.
-No fue complicado. El Barcelona te ponía un taxi para ir a los entrenamientos. Teníamos algo más de hora de ida y otra de vuelta para entrenar, pero al fin y al cabo te estaba fichando el Barça.
-Por edad, usted tuvo que jugar el mítico torneo de Brunete con el Barcelona.
-Sí, claro. Claro que jugué aquel torneo. Recuerdo que caímos en cuartos de final. ¿No sé si te acordarás de los hermanos Obama del Atlético de Madrid?
-Claro.
-Ellos dos nos eliminaron. Lo hacían todo.
-¿Y qué valoración hace de sus años en el Barcelona?
-Buenos, muy buenos. Pero el nivel de exigencia a tan temprana edad es brutal. Porque no compites contra los mejores jugadores de Cataluña o incluso de España. Compites contra los mejores jugadores jóvenes del mundo. Estuve los dos años de infantiles y los dos años de cadetes. Y luego me dijeron que no contaban conmigo.
-¿Cómo recuerda el día que le dijeron, con tan pocos años, que no podía seguir en el Barcelona?
-Era muy niño. No lo recuerdo como un drama. Había todavía en mi persona un punto de inconsciencia que ayudó a digerir rápidamente todo aquello.
-Y con apenas trece años se muda usted solo a Madrid para fichar por el Atlético de Madrid.
-Sí. No sé, creo que lo de mudarse viene de familia, ¿no? Mis padres siempre me han apoyado y lo siguen haciendo. Cada quince días vienen a Las Gaunas, por ejemplo.
-Siendo de Mendoza no le dirán que no a un buen Rioja.
-Yo no soy de vino. Mi padre sí que habrá probado los vinos de aquí, pero no sé cuál le gusta más.
-¿Qué tal sus años en el Atlético?
-Estuve con los hermanos Obama. Fueron años importantes, en los que aprendes otras cosas a las adquiridas en La Masía. Y logré ser internacional con España, te empiezan a llamar diversas marcas comerciales… Fue una etapa importante para darme cuenta de que podía ser jugador de fútbol.

-Pero la etapa juvenil pasa realmente rápida.
-Y tanto. Me dijeron de salir cedido a algún equipo, pero no lo vi claro. Y me llegó la oportunidad del Villarreal. Y allí pude descubrir una forma de trabajar totalmente nueva. Comencé en el C, en Tercera División. Al año siguiente ya pasé al segundo equipo. Jugué en Segunda B, y luego disputé aquellla temporada de transición en pandemia en donde logramos ascender a Primera Federación. En este club se trabaja de forma muy meticulosa, con muchos entrenadores, muchos vídeos… es algo diferente.
-Pero o se da el salto al primer equipo o hay que buscarse la vida. Así es el fútbol.
-Y a mí llegó el momento de ver qué hacer. Y decidí firmar por el San Fernando. En lo deportivo fue una temporada complicada, costó sacar el curso adelante, aunque al final lo logramos. Pero tras tanto tiempo en clubes de cantera me tocó vivir cómo es un vestuario de fútbol profesional, en donde hay futbolistas en la recta final de su carrera, con hijos, y hay que adaptarse a todo esto y aprender rápido. Te ayudan a crecer como profesional de este deporte.
-Y ahora busca su sitio en un proyecto ganador que le ayude a recuperar un sitio en Primera Federación. Lo intentó en el Lleida y ahora en la UD Logroñés.
-Las dos temporadas en el Lleida han sido buenas. En la última hicimos un buen campeonato, pero no logramos superar los partidos ante los rivales directos y así es complicado ascender.
-Como el partido contra el Tudelano que han logrado sacar adelante y su gol fue importante.
-A esto he venido a Logroño. Ya cuando estaba en el San Fernando los jugadores hablaban del Logroñés, de lo bien que se estaban haciendo las cosas y que es un proyecto importante que va a crecer en los próximos años. Por eso estoy aquí. Para ayudar en lo que pueda. Y en cuanto llegas aquí te das cuenta de que has acertado. Solo hay que ver estas instalaciones. Se trabaja de forma formidable, a la altura de un club grande.

-Hemos repasado su trayectoria hasta el partido del pasado sábado. Y por momento pensamos que estaba ungido por el sudor de Messi.
-(Se ríe). Me tocó con la sub-20 de Argentina hacer de ‘sparring’ de la Absoluta. Y fue una de las grandes experiencias de mi vida. Algo que jamás voy a olvidar. Poder compartir aquellos entrenamientos fue algo increíble. Difícil de repetir.


