La Rioja

«No somos héroes, es nuestro trabajo»

Javier Monasterio es uno de los bomberos que evitó que un hombre se precipitara desde una grúa

FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.

Con un cariñoso, emotivo y esperanzador abrazo. Así terminaba el dispositivo que este lunes evitó que un hombre se precipitara de la grúa a la que se había encaramado horas antes en las obras que se están llevando a cabo en el antiguo colegio de Maristas. Es casi imposible no emocionarse con la imagen. Javier Monasterio es uno de los dos protagonistas. Él es bombero. Ni más, ni menos. «Nada de héroes, es nuestro trabajo».

No ha pasado buena noche. Los ojos le delatan. Para cuando llegó a casa, al terminar su jornada laboral, su móvil personal echaba humo. Intentó desconectar, pero la cabeza, en esas circunstancias, no deja de dar vueltas sobre cómo fueron discurriendo los hechos, las decisiones que se tomaron en cuestión de segundos y la posibilidad de que no hubiese terminado bien. «Lo hicimos lo mejor que supimos, estamos para eso, para ayudar a la gente».

FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.

Acostumbrados a imponentes incendios, a dramáticos accidentes de tráfico o a actuaciones que al resto de los mortales parecen increíbles, Javier sólo pone el foco en la preparación de los cuerpos de emergencias en La Rioja y en la importante labor de dar visibilidad a los problemas de salud mental. Bomberos, Policía Nacional y Local y servicios médicos trabajando en una sintonía perfecta que logró salvar, una vez más, una vida. «Unas veces nos toca tirar más de trabajo físico y esta vez ha tocado más el lado psicológico». Unas veces la intervención se queda en la intimidad de un domicilio y otras, como en esta ocasión, se convierte en noticia.

El teléfono sonó a eso de las seis de la tarde. El parque tiene un protocolo para situaciones similares, pero «no es lo mismo que te digan lo que te vas a encontrar que ver allí a la altura a la que estaba». Estaban a punto de ponerse a hacer algo de deporte en el parque, sin embargo salieron en estampida hacia el centro de Logroño. Siete de ellos. «Hay que valorar también a los que se quedaron y a los que vinieron de refuerzo para que el parque quedase cubierto». Cosas que no se ven pero que ellos saben.

FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.

Javier calcula que la grúa estaba ubicada a unos 50 metros. Su escalera poco podía hacer ante una altura de tales dimensiones. El papel de hablar con el chaval le tocó a él. «Había que hacer un trabajo de cuerdas y para eso mi compañero es un fenómeno», así que el trabajo de hablar con el chaval iba a correr de su parte. «Me tocó a mí, pero nos podía haber tocado a cualquiera, estamos preparados para ello».

«Mi empeño era que entendiera que estábamos para ayudarle, para escucharle y que la gente que había abajo estaba para lo mismo. Que tenía un montón de gente detrás que iba a estar con él. Sólo quería empatizar con el chaval». Hablaron de fútbol («cuando me dijo que era de Bulgaria me acordé del mundial del 94, de Stoichkov»). Hablaron de muchas cosas más. Algunas ni las recuerda. Su labor era empatizar, que el chico confiase en él. «Le di las gracias por la confianza que puso en mí. Fue clave para que todo terminara bien».

Pero Javier hace hincapié en visibilizar los problemas de salud mental con los que se encuentran casi a diario. «Me gustaría que la gente que lo está pasando mal sepa que siempre hay alguien que está dispuesta a ayudar, que si alguien tiene un problema estamos para eso».

FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.

Reconoce que el trabajo de la Policía Nacional también fue importante. «Yo me quité el casco y apagué la radio para que fuese algo más personal, pero nos estaban asesorando desde abajo». Esa labor también fue fundamental. Fue hora y media de charla. «No pensaba que habíamos estado tanto rato». El tiempo en esas circunstancias juega malas pasadas y engaña. Para Javier lo más importante es la formación en esta serie de actuaciones. «Ahora en noviembre tenemos un curso para el que quiera hacerlo». Ellos no dejan de formarse para seguir salvando vidas. «Es importante que no sea un tema tabú, debe invertirse más en salud mental, que se sigan destinando fondos en ello porque es importante». También en la formación de profesores, psicólogos y equipos de emergencias.

Está convencido de que cualquier compañero hubiese hecho lo mismo. «Hay que saber gestionar ese momento, yo sólo quería escucharle y ayudarle y recalcarle la importancia de que hay gente que está para ayudar». Remarca la importancia del teléfono 024 que hace una ingente labor en estas situaciones, de los servicios sociales… «Que la salud mental se visibilice porque algún día puede ser un familiar o un amigo el que esté en esa situación. Cada vez son más los casos que nos encontramos, sobretodo entre la gente joven. Tienen que saber que hay otras alternativas».

La historia esta vez tiene un final feliz. Todo salió bien gracias al trabajo y la profesionalidad de muchas personas que había detrás del dispositivo que se desplegó. «Cada uno hicimos nuestro trabajo lo mejor que supimos». Un trabajo que día a día salva vidas ante un problema cada vez más extendido y para el que «es importante saber pedir ayuda».

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