Ver La Rioja como ese anfitrión que está deseando enseñar los secretos mejor escondidos de una región que está deseando abrir sus puertas a los turistas que llegan cada año. Después de trabajar durante más de 10 años en el sector del enoturismo, desempeñando un papel crucial en diferentes proyectos enoturísticos, el destino llevó a Alejandro a tomar una decisión que cambiaría el rumbo de su vida profesional: abrir su propia empresa de turismo receptivo en La Rioja. Así nació Amabo Rioja con el propósito de recibir al turista de una manera diferente; más cercana, más única.
“Siempre había valorado la idea de emprender mi propio proyecto, desde la universidad, porque me atraía mucho el concepto de un turismo personalizado y de calidad”, cuenta. Con esa pasión por mostrar lo mejor de su tierra, decidió lanzarse al mundo del emprendimiento y ofrecer una experiencia única a los visitantes que llegan a nuestra región a través de Amabo Rioja. El turismo receptivo en el que Alejandro se ha especializado no es el típico servicio de guías que siguen un itinerario fijo, sino que va mucho más allá. “Me gusta pensar en mi empresa como ese anfitrión que te abre las puertas de su casa y te aconseja según tus gustos y tu presupuesto qué es lo mejor que puedes hacer en la zona”, añade.

Uno de los pilares fundamentales de la empresa de Alejandro es la personalización de cada experiencia. Mundialmente conocida por sus bodegas y su vino, muchos de los turistas que llegan a La Rioja buscan sumergirse en el mundo del vino en su experiencia turística.
Sin embargo, Alejandro ha sabido ver más allá de este atractivo y ha diseñado rutas y actividades que ofrecen una visión integral de la riqueza cultural, histórica y natural de la región. “Ofrezco visitas a bodegas, por supuesto, pero también actividades que el turista no suele tener en mente, como la visita a una almazara de aceite durante la campaña de noviembre. El proceso es similar al de una bodega y resulta muy interesante para aquellos que buscan conocer más sobre la producción local”, señala.
Además, su propuesta incluye otras actividades de aventura, como viajes en globo, rutas por los viñedos en otoño o visitas a pueblos con encanto. También ofrece experiencias gastronómicas exclusivas, donde los turistas pueden conocer a los chefs de los mejores restaurantes de la zona, charlar con ellos y descubrir los secretos de la cocina riojana. “Es una tierra acogedora y amable, y quiero que cada visitante se sienta parte de ella, no solo como un espectador”, subraya Alejandro.
Uno de los grandes valores añadidos de su empresa es su profundo conocimiento del territorio. Como agente local, Alejandro tiene acceso a lugares y experiencias que, de otra manera, serían difíciles de encontrar para el turista promedio. “Una de las ventajas de tener a alguien de confianza que conoce el lugar de primera mano es poder ofrecer visitas a bodegas más pequeñas que no suelen recibir turistas habitualmente. Logramos que el propio viticultor enseñe su trabajo diario, lo que crea una conexión muy auténtica entre el visitante y la tradición vitivinícola”, asegura.
Su empresa trabaja con grupos reducidos, lo que garantiza una atención personalizada y una mayor inmersión en la cultura local. Además, ofrece sus servicios en varios idiomas, como francés, inglés e italiano, lo que le permite atender a turistas internacionales y facilitar su experiencia en La Rioja. “Me gusta que cada turista se sienta único, que su viaje esté hecho a medida, y que se lleve un recuerdo inolvidable de nuestra tierra”, comenta.

Otro aspecto clave del éxito de su empresa es la estrecha colaboración con otros agentes locales de la zona. Alejandro ha tejido una red de contactos con pequeños productores, artesanos y empresarios locales, lo que permite una simbiosis perfecta. “Trabajar con gente local nos da la posibilidad de ofrecer experiencias que no están en las guías turísticas. Desde conocer una alfarería o el trabajo de un apicultor hasta meterte en las cocinas de los mejores restaurantes. Todo ello hace que la experiencia sea más auténtica y diferente”, concluye Alejandro.
En apenas unos meses de actividad, Alejandro ha logrado posicionarse como referente en el turismo receptivo en La Rioja, ofreciendo a los visitantes una experiencia completa y personalizada, lejos del turismo masificado. Su pasión por su tierra y por ofrecer un servicio cercano y de calidad ha convertido su proyecto en un éxito. Y, según Alejandro, esto es solo el principio de un viaje que continuará creciendo junto a sus clientes, a medida que descubren juntos los tesoros mejor guardados de La Rioja.
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El Ecosistema Emprendedor EmprendeRioja, coordinado a través de la Consejería de Economía, Innovación, Empresa y Trabajo Autónomo, está formado por agentes públicos y privados que trabajan en favor del emprendimiento y la creación de empresas en La Rioja.




