La Rioja

Vender tu casa contigo dentro: «No quiero moverme de aquí»

Elena ha puesto en venta su casa de Galilea pero mantiene el derecho de uso

Elena nació en Irún, ha vivido durante años en San Sebastián pero hace dos décadas decidió buscar una casa pequeña, en planta llana donde vivir y que no requiriese de una gran reforma. La vida y el mercado inmobiliario le llevó hasta Galilea, en el valle de Ocón. Ha disfrutado de su casa, del entorno tranquilo de la vida rural y ahora con 82 años ha decidido poner a la venta esa casita en la que tan buenos momentos ha vivido en los últimos veinte años. Lo hace a través de la nuda propiedad, una fórmula que cada vez se está más extendida en las grandes ciudades y que en La Rioja aún es una fórmula residual que pocas veces se utiliza.

Dos razones fundamentales llevaron a Elena hace unos meses a elegir esta fórmula para vender su vivienda: “Los tiempos están difíciles, la pensión da para lo que da, pero quiero seguir viviendo en mi casa”, explica. A su edad, no se imagina lidiando con un traslado ni buscando un alquiler en otro lugar que no sea Galilea: “No me veo con 82 años haciendo mudanzas. Tengo una casa confortable y no quiero moverme de aquí”. La nuda propiedad le permite conservar el usufructo de su hogar, lo que significa que puede continuar viviendo en su casa el resto de su vida, pero con la ventaja de obtener una suma de dinero inmediata al vender la titularidad del inmueble.

A pesar de que la mayoría de las personas que recurren a la nuda propiedad no tienen herederos, Elena no está en esa situación. Tiene tres hijas pero ninguna de ellas tiene interés en heredar la casa donde vive ella. «Estuvieron de acuerdo con que la pusiese en venta de esta forma».

La nuda propiedad permite vender la propiedad de una vivienda, pero el vendedor conserva el derecho de uso (usufructo). En otras palabras, el comprador obtiene el título de propiedad de la casa, pero no puede vivir en ella ni hacer uso de la misma hasta que el usufructuario, en este caso Elena, fallezca o decida abandonar la casa. “Cuantos más años tienes, más fácil es venderla a través de esta fórmula, estás más cerca de irte de la vivienda y de este mundo”, bromea Elena con su característico sentido del humor.

Hasta el momento, Elena ha recibido varias propuestas, pero ninguna se ha materializado. Explica que en La Rioja, esta modalidad es poco conocida, lo que hace que algunas personas vean con recelo la idea de vender una casa de esta manera. “A la gente le parece un poco raro que cuando te mueras, alguien que no sea de tu familia se quede con tu propiedad”.

El caso de Elena no es aislado. Según el Anuario 2023 del Colegio de Registradores de España, la compraventa de viviendas mediante nuda propiedad ha crecido un 11,3 por cienro respecto al año anterior, alcanzando un total de 1.845 transacciones en todo el país. Aunque en grandes ciudades como Madrid o Barcelona este tipo de operaciones son más comunes, en La Rioja todavía son pocas. “Aquí apenas se conoce, pero en las ciudades grandes se está usando más”, señala Juan Ramón Liébana, Secretario General de la patronal CPAR en La Rioja.

Liébana explica que esta figura suele emplearse cuando no hay herederos directos o cuando la vivienda no es de interés para ellos, como en el caso de Elena. “La nuda propiedad es tan antigua como el código civil, se valora la vivienda, pero también la edad de la persona. Cuanto mayor es el usufructuario, mayor será el descuento sobre el valor de la propiedad, que puede llegar a reducirse hasta un 45 por ciento del precio original”, aclara Liébana. Además, en estas transacciones, el nuevo propietario debe hacerse cargo de los gastos asociados a la vivienda, como el IBI o las reparaciones mayores. «Los gastos de luz, agua siguen corriendo a cargo del vendedor», explica Elena.

Elena sabe que vender su casa bajo la nuda propiedad es una decisión acertada para su situación actual. No solo le permitirá mantener su calidad de vida en la casa que tanto aprecia, sino que le proporcionará una mayor estabilidad financiera. Sin embargo, reconoce que el proceso también conlleva ciertos riesgos, tanto para ella como para el comprador.

Para el comprador, la inversión es sólida pero a largo plazo. “El beneficio es que se vende mucho más barato que el precio habitual», explica Elena. Sin embargo, también existe la posibilidad de que viva muchos más años de los esperados, lo que retrasaría el uso o la reventa de la vivienda. “El riesgo es que vivamos muchos años, pero la probabilidad de que pueda vivir 20 años más es bajita”, dice Elena con una sonrisa.

Elena sabe que la nuda propiedad le ofrece un equilibrio entre mantener su hogar y asegurar su bienestar económico. Como muchas personas mayores en España, enfrenta la incertidumbre de un futuro en el que la pensión podría no ser suficiente para cubrir posibles necesidades adicionales. La venta de su casa mediante la nuda propiedad le proporciona una solución que no solo le permite quedarse en su hogar, sino también tener acceso a los recursos que podría necesitar en el futuro.

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