La Rioja

Jóvenes y emprendedores que no temen el ‘Mal de Altura’

Toño e Iván, jóvenes emprendedores, demuestran que en La Rioja también se pueden hacer proyectos interesantes

En tiempos donde la globalización empuja a muchos jóvenes a abandonar sus raíces en busca de oportunidades, Toño e Iván han decidido hacer algo diferente y perseguir sus sueños sin abandonar el territorio. Uno rinconero, el otro calagurritano. Con tan sólo 24 años, se negaron a seguir el camino tradicional de mudarse a una gran ciudad para apostar por su tierra y fundar su propia empresa sin salir de casa. Así nació Mal de Altura, un proyecto que refleja su pasión por el deporte, la creatividad, todo lo que tiene que ver con la comunicación y sobre todo, su deseo de poner en valor su tierra.

Todo comenzó en enero de 2022, cuando Toño se embarcó en un viaje por el mundo en su furgoneta. Tuvo tiempo de pensar y lo que iba a ser una escapada vital se convirtió en el punto de partida de una aventura empresarial que le unió a Iván y no solo les ha permitido autoemplearse, sino que también ha generado empleo para otros. Desde sus humildes inicios, la empresa ha crecido en los últimos meses, ampliando su alcance de forma exponencial.

Estos dos riojabajeños forman un tándem equilibrado. Uno no puede parar ni un minuto quieto, el otro aporta un enfoque más pausado y reflexivo. Esta dinámica les ha permitido gestionar de manera eficiente una empresa que ha crecido especialmente en los últimos meses.

Toño ya había trabajado previamente en el ámbito deportivo, lo que facilitó el lanzamiento de ‘Mal de Altura’. Colaboran así con eventos deportivos en el ámbito internacional.  «Estamos trabajando en la Copa del Mundo de Esquí de Montaña». Este invierno Toño va a viajar por medio mundo cubriendo actividades deportivas. Marruecos, Jordania, Azerbayán… «La idea es centrarnos cada vez más en el trabajo en La Rioja para demostrar que se pueden hacer cosas chulas aquí». Para eso ofrecen servicios de redes sociales, fotografía, vídeo y marketing a empresas e instituciones locales. Gracias a esta combinación de habilidades, han logrado hacer visible su proyecto en La Rioja.

Para ellos, su tierra no es un límite, sino una fuente de inspiración y oportunidades. La feria Entreviñas de Aldeanueva de Ebro o los vídeos sobre las tractoradas han servido para dar a conocer su trabajo. «Lo del video de las tractoradas fue casi de casualidad: llegaba justo de Suiza cuando mi padre me animó a acompañarle a una de ellas y decidí llevar la cámara y el dron». Lo demás llegó después con un video que se viralizó en La Rioja.

Pero su compromiso con el territorio va más allá de lo audiovisual. Toño e Iván están interesados en proyectos de consultoría y formación, especialmente en áreas relacionadas con la Inteligencia Artificial. “Nos gusta la Inteligencia Artificial y nos gustaría trabajar formando a empresas”, afirman. A pesar de su juventud, tienen una visión clara del futuro y buscan seguir expandiendo su negocio en La Rioja, demostrando que es posible innovar sin abandonar las raíces.

Emprendedores versátiles, capaces de adaptarse y explorar diferentes áreas, una de sus pasiones es la creación de contenido audiovisual.  Otro de los proyectos que han desarrollado con gran entusiasmo es su podcast, donde entrevistan a personas interesantes con historias que contar. Lo sorprendente es que, aunque han hablado con deportistas de élite y expertos en economía, uno de los episodios más exitosos ha sido con un exdrogadicto, también de Rincón de Soto. Este episodio capturó la atención del público al mostrar una historia real, cruda y de superación. «Sabíamos que había una historia que contar. Edu se lo pensó y nos dio una historia impresionante».

Toño e Iván hacen el podcast por pura pasión. «No sacamos beneficio económico pero lo hacemos porque nos encanta conocer gente desde otra perspectiva», explican. Gracias a esta plataforma, han tenido la oportunidad de conversar con figuras como Mario Corgano, CEO del festival Holika, entre otros. Este tipo de proyectos refleja su deseo de aportar valor a la comunidad y seguir creciendo como emprendedores.

Como en todo emprendimiento, uno de los mayores desafíos a los que se enfrentaron fue ganarse la confianza de los primeros clientes. “Lo más complicado es siempre que los primeros clientes confíen en tu trabajo”, reconocen. Sin embargo, una vez superado ese obstáculo, las oportunidades no han dejado de llegar. Eventos, bodas, promoción turística y más: Mal de Altura ha sabido diversificarse y adaptarse a las necesidades del mercado.

Estos dos jóvenes riojanos representan una nueva generación de emprendedores que ven en su tierra una oportunidad y no una limitación. Su historia es un ejemplo de cómo el talento, la pasión y la creatividad pueden florecer incluso en las zonas rurales, sin necesidad de abandonar el lugar de origen. Con Mal de Altura, estos dos jóvenes han demostrado que se pueden hacer grandes cosas desde La Rioja.

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