Tinta y tinto

Tinta y tinto: ‘La solución al carajal bici-coche’

Tengo la solución al carajal que se ha montado en Logroño con la guerra entre coches, bicicletas y peatones. Los más técnicos se refieren a ella como «la movilidad», pero en el fondo lo único que subyace es el espacio público que se le dedica a los automóviles frente al resto de vehículos. Vamos a darle un poco de literatura al asunto por no terminar esta columna en el primer párrafo, pero creo que la idea no es nada descabellada si en el Ayuntamiento están dispuestos a recoger el guante. No les costaría ni un euro e incluso podría ahorrarnos una millonada para no hipotecar los presupuestos de la ciudad durante los próximos años.

El viernes por la tarde nos enteramos de que el malvado Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible (Mitma) ha dicho que las obras de Duquesa de la Victoria también van a incumplir el objetivo para los que se nos concedieron ciertos dineros europeos. Por tanto, va a tocar devolver la pasta. Y aquí paz y después gloria. Ya lo advirtió el alcalde Conrado Escobar nada más tomar posesión: «No echaré todo por tierra, pero no me van a condicionar los fondos europeos». Y en esas estamos. Cuando pensábamos que íbamos a apoquinar 6,4 millones de euros por eliminar el carril bici de Avenida de Portugal y el puente sobre la A-13, ahora vamos preparando otro milloncejo por tener doble fila en Duquesa de la Victoria.

El Ayuntamiento de Logroño, como en anteriores ocasiones, ha salido en rueda de prensa para decir que el Mitma le tiene manía. ¡Menudos impresentables esos rojos a las órdenes de Pedro Sánchez y Óscar Puente! Lo cual nos lleva a dos teorías nada esperanzadoras para con nuestros dirigentes locales. Si ya sabían que sus decisiones iban a traer estas consecuencias, nos toman por tontos a los logroñeses. Si no lo sabían, termine usted la frase. En definitiva, otra decisión del equipo de Conrado Escobar que vuelve a generar polémica por su falta de valentía a la hora de afrontar su gestión.

Se me ocurre entonces una idea que regalo a los catorce concejales que el PP tiene en el Ayuntamiento de la capital riojana y que le dan una mayoría absoluta con la que pueden hacer y deshacer a su antojo: moverse en bicicleta durante un mes para todos sus quehaceres diarios. Prohibido coger el coche salvo para trayectos que requieran salir de la ciudad como ir a ver la berrea en la sierra, vendimiar en Briones o echar el vermú en Ezcaray, por citar algunos ejemplos. ¿Al cole con los niños? En bici. ¿De casa al trabajo por la mañana? En bici. ¿A tomar un vinito por la tarde? En bici. Un servidor lo hace. Sólo así podrán ser conscientes de lo que significa realmente tener una infraestructura que propicie ponerse a pedalear y dejar a un lado las cuatro ruedas.

Hace unos días, un jubilado que ahora utiliza el servicio de BiciLog (muy útil por 36 euros al año aunque le falten algunas estaciones más) para moverse por Logroño me comentaba el «miedo» que pasaba cada vez que tenía que echarse a la carretera (un servidor también lo tiene y no es jubilado sino ‘joven’). «No sabes la tranquilidad que da ir por un carril bici». Y es entonces cuando entramos en detalles sobre tramos que están totalmente desconectados, obligándote a ir entre autobuses, coches y motos como si fuera una prueba de obstáculos (cabe recordar que no hablamos de hacer ciclismo deportivo sino de moverse por la ciudad). ¿Resultado? El noventa por ciento decide no jugársela.

Por eso me gustaría ver a nuestros concejales (Ángel Andrés, Laura Arrieta, Miguel Sainz…) afrontar esta situación cada día durante un mes. Sólo un mes. Primero van a flipar, luego van a aprender y por último van a ser conscientes de las decisiones que están tomando (millonada aparte). ¿Qué pasaría? Lo tengo más o menos claro, pero este estudio no creo que se lleve a término. O sí. La esperanza es lo penúltimo que se pierde (lo último serán los fondos europeos).

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