El Rioja

Tarde y mal: otra campaña para olvidar

Con la vista puesta en el cielo y con los nervios a flor de piel. Así han vivido los viticultores esta campaña que está a punto de terminar y que desgraciadamente para muchos de ellos puede que sea la última.

El pasado mes de agosto, ARAG-ASAJA denunció que, con la campaña a pocas semanas de comenzar, los viticultores desconocían los precios que iban a recibir por sus cosechas porque las bodegas todavía no habían puesto encima de la mesa los contratos de compra-venta. “Esto es un abuso, uno más”, señala el presidente de ARAG-ASAJA, Eduardo Pérez.

“Tenemos una ley que dice que debe existir un plazo máximo de negociación entre el comprador y agricultor/ganadero de tres meses. Lo que desde ARAG-ASAJA demandamos es que las condiciones sean conocidas por el productor un tiempo antes de la recogida del producto”.

Una vez comenzada la vendimia, se empezaron a conocer contratos y precios. Pero éstos, en muchos casos se fijaban muy por debajo de los costes de producción que había marcado la propia Consejería de Agricultura y Ganadería (0,80€/kg). “¿Cómo es posible que en una campaña marcada por los bajos rendimientos haya bodegas que establezcan el precio de la uva tan bajo?”, señalaba Pérez, “y eso había que denunciarlo, pero con contratos en la mano”.

ARAG-ASAJA junto con el resto de organizaciones agrarias, denunció a una de las bodegas de la que se tenía constancia de estar cometiendo este abuso. La bodega Pagos del Rey del Grupo Félix Solís ofrecía una tablilla de precios que oscilaba entre los 0,30 y los 0,60 €/kilo para uva tinta DOC Rioja. La denuncia se interpuso ante la AICA por medio de ASAJA Nacional ya que la bodega tiene el domicilio fiscal fuera de La Rioja.

Vendimia pasada por agua

Llegado el mes de septiembre la meteorología jugó un papel clave para que la campaña fuera de mal en peor. Las lluvias llegaron en el peor momento, en plena vendimia, retrasando aun más la recogida de la uva.

Algunas bodegas retrasaron la recepción de la uva aludiendo a la falta de grado mientras el tiempo iba corriendo en contra de los viticultores. Ante esta situación ARAG-ASAJA reclamó ante la Interprofesional del Vino de Rioja que se impusiera en los contratos de las bodegas una cláusula para que éstas planificaran correctamente la recepción de la uva y que tuvieran en cuenta la información sobre la calidad que transmitieran los viticultores.

De ahí, que el pasado martes, tuvieran lugar las denuncias de viticultores de la zona de Alberite que vieron como la bodega echaba para atrás muchos de los remolques que llegaban aludiendo a la calidad de la uva. “Avisamos a la dirección de la bodega de lo que estaba pasando y gracias a ello, comenzaron a recepcionar unos días antes de lo que tenían previsto. Sin embargo, ya era tarde. Abrieron demasiado tarde”.

“El sector no puede más. Para muchos viticultores va a ser la última vendimia”, asegura el presidente de ARAG-ASAJA. A los bajos bajos precios y escasos rendimientos, se suma los cierres tempranos de vendimia decididos por el Consejo Regulador.

La organización agraria se enteró de esta decisión al mismo tiempo que los viticultores y expresó su malestar por el nerviosismo que ésta ha provocado especialmente en la zona de Rioja Alta. Aunque en la mayoría de las zonas ya se ha vendimiado más del 70 por ciento y con los cierres se trate de evitar movimientos fraudulentos para garantizar los derechos de los viticultores riojanos, ARAG-ASAJA señala que se debe implementar otro sistema por el Consejo Regulador para no complicar aún más la vendimia a los viticultores.

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top