El Varea ha caído ante el Lugo (1-5) y se despide en dieciseisavos de la Copa Federación. Poco espacio para soñar han tenido los arlequinados ante un rival dos categorías superior. Antes de la media hora de encuentro, los goles de Nicholas (8′) y Leme (24′) ya han abierto distancias en el marcador. Saúl, al comienzo de la segunda parte, ha recortado distancias. Poco ha durado la alegría en la casa del pobre, pues Perero ha hecho el 1-3 solo cuatro minutos después y después, Lesme y Martín Ochoa han cerrado la goleada. Esa es la diferencia entre Primera Federación y Tercera.
Los lucenses han apostado por un once de suplentes y canteranos y con eso les ha bastado. A decir verdad, el Varea también se ha tomado reservas, consciente de que lo realmente importante es la Tercera. Con Rubén Pérez como estilete, los logroñeses han dejado en el banquillo a futbolistas importantes, como Barahona, Tamayo o Barcina. «Si nos ganan, que nos ganen, pero vamos a apretarles», han sido las consignas en el calentamiento. Sabiéndose inferior por calidad, el Varea ha dejado contentos a los 200 asistentes con entrega y actitud.

Foto: CD Varea
Aun así, como muchas veces en la vida, no vale solo con querer. La calidad es la que pesa y el Lugo la ha demostrado desde comienzo. En su primera acción ofensiva, Nicholas ha puesto el 0-1 en un balón lateral. Sin oportunidad para que los arlequinados probaran al guardameta Cacharrón, ha llegado el 0-2. Mendoza, un punta procedente del fútbol mejicano, ha debutado con los lucenses y ha demostrado calidad. Primero, con un sombrero y después, con un gran detalle para dejar bajo la línea a Leme, que solo ha tenido que empujarla. Dos chispazos, un gol anulado y todo listo al descanso.
Pese a ir dos abajo, el Varea nunca le ha perdido la cara al partido. Sin complejos, han sorprendido a su rival en intensidad y han recortado distancias. Huerta la ha puesto desde la banda diestra y Saúl ha recortado distancias de cabeza. 1-2 y celebración en la grada, llena de gritos de ánimos y de muchos chavales con ganas de emoción. Les tocaba sufrir ahora a los lucenses, que se podían contar con los dedos de una mano. Algunos venidos directamente desde Galicia y otros, desde La Rioja, con la intención de animar al paisano Martín Ochoa, que ha saltado en el 68′.

Aficionados lucenses en el Ángel Aguado / Foto: CD Lugo
Motivados, los locales se han creído el empate por momentos. Sin embargo, ante un rival de Primera Federación no se puede regalar nada. Y un error atrás ha acabado con una internada en el área, un pase de la muerte y un gol de Perero que ha restablecido las distancias. Independientemente del resultado, los logroñeses lo han intentado más que nunca, ganándose el aplauso de sus aficionados, con olés a los pases y chanzas hacia el delantero rival. Se lo querían pasar bien los más pequeños, divertidos sin necesidad de insultos. Fútbol de barrio.
Gol y asistencia del riojano Martín Ochoa
Ya con 1-3, el técnico local Adrián Gallego ha metido cinco cambios de una tacada (Rico, Adri Gómez, Cabrera, Barahona y Tamayo). Oportunidades para disfrutar de un encuentro que había ganado en atractivo y descaro. Quería más la afición arlequinada y también sus futbolistas, a quienes se les ha anulado un tanto por mano. Sin embargo, lo que ha llegado es el 1-4, con asistencia de Martín Ochoa a Lemes y también el quinto, tras un error del portero Dani Encinas que ha aprovechado Ochoa para marcar su primer gol con el club.
«Siempre da alegría meter un gol, es mi primer gol con este club estoy muy contento y más que sea en casa. Es un partido donde el viaje cansa mucho, hemos salido muy bien y eso nos ha ayudado. Bueno, es un placer estar aquí en mi tierra, estar con mi familia, con mis padres, con mis amigos, es un orgullo poder jugar y celebrar un gol. Estoy muy agradecido a todo el cuerpo técnico por la acogida desde el minuto 1. El objetivo es ir día a día para estar lo más arriba posible», ha declarado el propio Ochoa tras el partido.
Así ha acabado una agradable noche de fútbol en el Ángel Aguado, donde el fútbol se vive como toda la vida y el Lugo seguirá soñando con la Copa.


