La cosecha avanza a trompicones por una Rioja que continúa mojándose y que está obligando a reordenar el calendario de vendimias en más de una ocasión. Y entre las lluvias caídas en septiembre y que ya de por sí el ciclo de la vid venía con varios días de retraso respecto al año pasado, los productores coinciden en que esta vendimia va a recuperar las fechas habituales de lo que es la vendimia tradicional en la denominación. Y lo que es más importante, va a recuperar los tiempos de maduración ideales.
El catedrático de la Universidad de La Rioja Fernando Martínez de Toda lo tiene claro: «Esta va a ser una vendimia más de libro y de calidad que lo que lo han sido las dos anteriores. Estamos teniendo un año más fresco, con 100 grados menos en la integral térmica, lo que nos ubica en una situación similar a la de hace 15 o 20 años. Estamos viendo maduraciones más lentas y favorables para que los compuestos fenólicos y los aromas se desarrollen mejor. Es decir, tenemos unas condiciones más óptimas para sacar una uva excepcional y de calidad en cuando a color, aromas y fenoles. Aunque la variabilidad siempre está ahí y es cierto que las lluvias han sido más abundantes de lo necesario y han derivado en problemas de botrytis en algunos viñedos».
Carlos Mazo, de Vinos en Voz Baja, reconoce que la lluvia ha dado, pero también ha quitado. Su vendimia en Aldeanueva de Ebro comenzó a principios de septiembre pero la maduración ha ido cambiando en los últimos días. «Lo que veo es que en general hay poco grado. La uva se ha hinchado por el agua y eso a su vez ha diluido la acidez, por lo que va a haber que tener cuidado a la hora de acertar con la fecha de vendimia porque puede ser muy engañoso. Si nos precipitamos igual perdemos acidez en lugar de esperar unos días más para que la uva la recupere. En mi caso, por ejemplo, me alegra que con el tempranillo tinto, que empecé a vendimiarlo el 7 de septiembre, voy a hacer un vino que va a tener unos 12 o 12,5 de grado, pero lo que me preocupa es esa acidez. En el caso de la garnacha que la estoy vendimiando ahora viene muy poca uva y está muy justa, pero recuerdo que el año pasado la estábamos vendimiando un 22 de agosto con muchísimo calor. Lo que hace falta es que no llueva más porque entonce la uva, que por aquí ya está hecha, se va a fastidiar. Y hay viñas que aunque sean más tardías igual no aguantan 20 días con todo lo que ha llovido, así que hay que estar muy atentos a la evolución», remarca.

Carlos Mazo, en su pequeña bodega en Aldeanueva de Ebro tras la recogida de uva blanca.
El director técnico de Bodegas Olarra, Javier Martínez de Salinas, ha tenido que reorganizar la vendimia conforme iban pasando los días. Una vendimia, asegura, que está yendo a golpes. «La uva venía tardía, pero luego intervinieron las lluvias y en algunos casos, como en el tempranillo blanco, la hemos adelantado. Con esta uva, que empezamos a cortarla hace una semana y prácticamente ya se ha terminado, nos adelantamos porque queríamos vendimiarla con menos grado, así que ha coincidido con la vendimia del cava. Como alguna variedad blanca venía con bastantes menos kilos de lo esperado, hemos ido cortando por separado. Con la viura empezaremos este lunes, mientras para las tintas esperaremos hasta final de la semana o principios de la siguiente. Fechas que son propias de una vendimia habitual», apunta el enólogo.
La botrytis también se ha dejado ver por alguna de las parcelas que controla Olarra, pero de forma muy puntual. «Sobre todo en alguna viña que ha tenido más riego o viene con mayor carga, pero la inmensa mayoría tiene muy buena pinta. Además, de cara a esta próxima semana parece que viene buen tiempo, sin lluvias y con viento norte que puede mejorar todo. Pero lo de este año no tiene nada que ver al anterior. de hecho creo que si no hubiéramos tenido esas condiciones meteorológicas en 2023 estaríamos más tranquilos con lo que está viniendo este año. Es que en 2023 recuerdo que en una semana aquí cayeron cerca de 200 litros y luego vino bochorno y altas temperaturas. Lo de ahora es diferente porque ha llovido menos, hace fresco y ya se está metiendo el cierzo», incide Martínez de Salinas.
Más tardíos van por el Alto Najerilla. Adrián Benés, de Bodegas Valcuerna, cortará algo de tempranillo blanco esta próxima semana pero no será hasta después de San Mateo cuando comience de lleno con la vendimia. «Está claro que vamos a volver a fechas más normales porque seguramente veremos a gente vendimiando el día del Pilar y eso es bueno. Pero todavía hay que esperar a ver cómo avanza la uva porque todo puede pasar en estos próximos días, ya que si llegan temperaturas altas habrá que acelerar».
A esta zona el agua sigue llegando día sí, día no. Cinco litros un día, otro día caen 10 y al día siguiente llueven 20 litros. «Este tiempo nos está volviendo locos. Así como el año pasado empezamos a vendimiar un 13 de septiembre y prácticamente no paramos ni un día, este año ya veremos si viene todo más o menos homogéneo porque tenemos noches frescas pero también días con temperaturas frías. Estos días visitando las viñas hemos visto algún blanco algo problemático en cuanto a podredumbre y que puede empezar a tocarse, aunque en general está todo muy bien y estas lluvias le han venido muy bien al viñedo. Por suerte, nosotros no estamos viendo alterada esa acidez. El año pasado incluso cogimos unos tempranillo con 14,5 o 15 de grado y mantenían unas acideces bastante altas, así que estamos muy tranquilos», apunta Benés.


