Desde el jueves y hasta las madrugadas de los domingos me gustaría relatar e intentar hacer entender la vida de los que intentamos vivir en el Casco Antiguo de Logroño. Soy vecino desde hace más de 30 años de la calle Portales y nuestra situación es cada vez peor. Voy a intentar describir una noche típica de fin de semana de todo el año.
Desde las 22:00 horas sufrimos las terrazas de los restaurantes ubicados en esta zona y, a partir de la media noche y hasta las dos de la madrugada el cierre de las mismas, arrastrando sillas y mesas. Con un poco de suerte podemos dormir un par de horas en este lapso, y a partir de las tres de la madrugada empieza el desfile incesante de borrachos que salen de los bares de la calle Sagasta y la Plaza del Mercado y suben por Portales para seguir la fiesta en la discoteca Suite donde empieza el infierno para los vecinos de esta calle.
En esas dos horas, entre las tres y las cinco de la madrugada, los fiesteros campan a sus anchas en este maravilloso parque temático de Logroño casco histórico y en particular Portales, gritando, cantando, pegando patadas a los contenedores, tirando sillas y mamparas que tienen el detalle dejar nuestros queridos hosteleros y, por supuesto, orinando. De unas 20 a 30 personas entre los contenedores que nuestro alcalde dispone entre los soportales delante de la más bonita y antigua tienda de sombreros Dulin, que todavía aguanta, delante de un centro sanitario y claro está entre las terrazas de los establecimientos donde horas más tarde comerán o cenarán encantados turistas y logroñeses con el olor a pis que acompañará sus manjares.
Pero nosotros, los vecinos que vivimos encima y que disfrutamos de ver tantos aparatos genitales aliviarse, también aguantamos olores, ruidos de las basuras llenas de vidrio que descargan al cierre de los restaurantes. Y cuando pensamos que a las seis de la madrugada ya podemos conciliar el sueño, llega el camión de la basura que levanta esos contenedores y descarga todo ese cristal escondido en las bolsas con el estruendo que conlleva.
Si por casualidad nos hemos hartado y hemos llamado la Policía Local y si hemos conseguido que cojan el teléfono, entonces llega la contestación que podrían grabar: «Lo siento, no hay patrulla disponible».
Entonces, ya agotados casia las siete de la madrugada llega la desesperación y te asomas a la famosa calle Portales donde la vida normal parece volver y te entra el cabreo padre al ver dos o tres patrullas de la Policía Local del señor alcalde de Logroño desayunando en una terraza como cada mañana, alegrándote de que por fin han encontrado las patrullas. Que vuelva la cordura y Sr alcalde, venga usted una noche entre las dos y las siete de la madrugada y aprecie la calle Portales.
*Puedes enviar tu ‘Carta al director’ a través del correo electrónico o al WhatsApp 602262881.


