Los tiempos cambian, pero La Rioja quiere la vanguardia del baloncesto femenino en España. Ya ocupó una plaza en la élite gracias al Campus Promete y ahora, de la mano del Agua y Jardín 3×3 Central Proyectos, la modalidad 3×3 pide paso. Fundado en 2022 y con la jugadora riojana Paula Estebas (Logroño, 1993) entre el campo y la coordinación deportiva, este proyecto ha alcanzado en menos de dos años la cima del panorama nacional en su especialidad. Veterana en el deporte de la canasta, Estebas sigue jugando al 5×5 y ha fichado por el Brescia, pero también ha apostado por impulsar el 3×3. Y a juzgar por lo que cuenta a NueveCuatroUno, ha acertado de pleno.
¿Y qué es lo que hace tan especial a este deporte? Pues su paso a los Juegos Olímpicos en Tokio 2020 y también ahora, en París 2024, competición a la que se ha clasificado Gracia Alonso, jugadora del Central Proyectos 3×3. Pasó de ser un deporte callejero a un crecimiento exponencial. «Es un deporte muy divertido de jugar y de ver. Son partidos a diez minutos, muy intensos, muy rápidos y con reglas que cualquiera puede entender. Es un juego muy rápido, se toman decisiones muy rápidas y se cometen pocos errores, porque cada error penaliza muchísimo. Por eso está teniendo tanto éxito», valora Paula Estebas. Simplicándolo mucho, los triples valen dos puntos y cada canasta normal, uno. Se juega sobre una sola canasta, en poca superficie, pero con muy alta intensidad.
Esa intensidad es la que demuestra un Agua y Jardín que ha vencido todos sus retos esta temporada: «Teníamos tres torneos. Primero, el circuito que organiza la FEB (el equipo ha sido campeón). Luego el catalán, que ganamos y nos clasificamos para la Women’s Series en Debrecen (24-25 de agosto), que es lo máximo a nivel de clubes. Y además, un torneo de la ACB, «La Jaula Movistar», que también ganamos», explica Paula, protagonista en la cancha. El rendimiento habla por sí solo: «La idea era volver a poner a La Rioja y a Logroño como referentes otra vez del baloncesto femenino. Ya estamos ahí». Txell Alarcón, Davinia Ángel, María Sall o la olímpica Gracia Alonso, entre otras, forman parte de este éxito.

Sin embargo, la competición es solo una pata de este proyecto, que se esfuerza también en la divulgación y la investigación: «Nos estamos dando cuenta de que no es tan fácil como cambiar a cinco jugadores por tres. Es muy diferente a nivel táctico, técnico y físico, los apoyos son muy diferentes. Buscamos líneas de investigación para mejorar formas del juego. Hay formas del juego que son incluso opuestas, como las formas de generar espacio, de coger la posición o de defender. Es parte del objetivo y del club». Además de esto, también han realizado charlas, clínics y concienciación hacia los chavales: «Empieza a haber cantera, competiciones para más jóvenes. Es un deporte muy diferente y queremos poderlo transmitir a chavales, chavalas y entrenadores».
La dificultad de combinar 5×5 y 3×3
A pesar de todos los progresos, el baloncesto femenino 3×3 está en un momento amateur. Estebas, al igual que sus compañeras, tiene que centrarse en el baloncesto tradicional. En el caso de la logroñesa, fichó por el Brescia y reconoce esta dificultad: «Nuestro trabajo profesional viene del 5×5 de momento. Empiezo la temporada el 20 de agosto, estoy súper contenta, me voy a Italia, a una máxima categoría. Tenemos un torneo muy importante que es el Women’s Series (24-25 de agosto), pero será complicado compatibilizar ambas. Mientras no dure la temporada en 5×5 somos como agentes libres, pero durante la temporada es difícil. Los clubes tienen miedo a que nos lesionemos».
Hasta que la modalidad no tenga más profesionalidad, la situación será complicada: «Si te comprometes con un equipo del 5×5, es muy diferente en apoyos, físico… Si de repente, en mitad de la temporada o el Mundial vas a jugar 3×3, los equipos tienen ese miedo. De momento, se puede compaginar en el verano. Son dos deportes distintos que están en momentos distintos». Mientras en categoría masculina ya hay profesionales, la femenina espera ese crecimiento: «Tenemos nuestros ingresos, nuestros pagos a las jugadoras y en ello estamos trabajando, en mejorar. Igual alguna jugadora en Francia ya puede vivir de forma profesional, pero no es lo habitual».
Con los pies en la tierra, sin renunciar al sueño olímpico
Paula lleva más de una década en el baloncesto convencional, donde ha defendido la camiseta del extinto Campus Promete, el Araski, el Estudiantes o el Barcelona. Y además, también ha demostrado su categoría con el 3-3. De hecho, fue convocada con la selección española hasta 2023. Allí compartió vestuario con Gracia Alonso, la heroína bilbaína que logró clasificar a España para los Juegos Olímpicos de París, gracias a una canasta inverosímil. Gracia también juega en el Agua y Jardín y Paula se alegra por su logro: «Estamos contentísimos (por su equipo) de que pueda jugar con nuestra selección. Es un deporte nuevo y es más difícil estar, porque solo pueden ir cuatro jugadoras».
A sus 31 años, la riojana no renuncia a disfrutar la cita de los cinco años, pero su cabeza está en el aquí y ahora. Momento presente: «Estar en los Juegos es el sueño máximo para cualquier deportista, pero yo soy bastante terrenal. Suelo ir día a día, momento a momento. Para mí, es súper importante disfrutar de lo que estoy viviendo y puedo conseguir, no de lo que podría. Hay gente que vive de sueños y luego no se cumplen. Los Juegos son algo increíble. Si algún día llegan, bienvenidos. Si no, pues es algo difícilisimo de conseguir y seguiré disfrutando de pertenecer a un grupo de gente que ha podido competir allí y de que conocemos gente de nuestro equipo que ha estado».


