Las chicas de la Gaita Mixta de Cervera lo tienen claro: «Vamos a seguir bailando y para hacerlo en la calle no vamos a pedir ningún permiso». Con la celebración de Santa Ana el próximo 26 de julio a la vuelta de la esquina, llevan días con los ensayos. Esta semana han comenzado las negociaciones para poder hacerlo dentro de la iglesia.
No va a ser fácil. La aprobación de los nuevos estatutos de las dos principales cofradías del municipio, a finales del año pasado, en las que se ratificaba la imposibilidad de que las chicas pudiesen bailar se lo va a poner difícil, pero no las va a frenar para seguir intentándolo.
«Vamos a hablar con los chicos a ver si nos echan una mano para poder bailar en la iglesia y si ellos nos dan el visto bueno hablaremos con el cura, que es el que tiene la última palabra, pero lo que está claro es que no vamos a pedir permiso para bailar en la calle porque es de todos», explica Irene Morales, una de las más veteranas.
«Hablar con el Ayuntamiento a través del alcalde siempre ha sido muy fácil, incluso este año dos de nuestras novatas van a poder subir al ayuntamiento como lo hacen los chicos que entran nuevos en el baile tradicional», explican. No pasa lo mismo con la Iglesia: «Con algunos de los chicos y con el cura cada vez está siendo más difícil que haya una comunicación fluida. Hace unos años teníamos más apoyo de ellos, pero conforme hemos ido cogiendo relevancia en otros municipios y en otros entornos, hemos ido perdiendo parte de ese apoyo que teníamos entre algunos chicos», explica.

Aún así no se rinden. «Ahora, según los estatutos pueden tomar medidas legales contra nosotras y queremos hablar con ellos para saber cómo van a actuar porque nosotras no queremos llevar las cosas hasta el extremo de llegar a los juzgados».
Desde el primer artículo los estatutos se posicionan en contra de la gaita mixta o de mujeres. “La gaita procesional que ejecuta los bailes tradicionales en la bajada, la subida y la procesión se compone exclusivamente de varones naturales o descendientes (hijos o nietos) de cerveranos o jóvenes residentes en Cervera […]. El valor etnográfico del baile se defenderá tal como lo hemos recibido de nuestros antepasados, sin alteraciones como una gaita mixta u otra de sólo mujeres”.

EFE/ Raquel Manzanares
Saben lo que ha pasado en Irún con el Alarde hasta convertir la fiesta en un rosario de demandas judiciales y no quieren eso. «Queremos que sea algo natural, como ha pasado en otros municipios de La Rioja, que se entienda que nosotras también queremos bailar, participar de las tradiciones de nuestro pueblo, que se soluciones la situación en el pueblo y no en los juzgados».
En Santa Ana no parece posible que vayan a poder bailar dentro de la iglesia. «En San Gil es más fácil hablar con los chicos y por eso conseguimos el año pasado que, por primera vez, pudiésemos bailar dentro». Aún así, estos días lo van a intentar a través de conversaciones con todos.
Si no es posible, lo harán en la calle, pero ellas van a estar presentes en la fiesta de Santa Ana y en las calles de Cervera con su ‘Pom, pom, pom’.


